22 de Avril de 2007

EL ESTATUTO Y LA COMUNIDAD

  "El debate del Estatuto de Autonomía no ha tenido su compensación en la respuesta por parte de los ciudadanos"       .

            Mañana se celebrará de nuevo El Día de la Comunidad. Más de treinta años han pasado desde que el polémico abogado Muñoz-Vera, entre otros, fundara el Instituto Regional Castellano Leonés y propusiera el 23 de abril como la fiesta conmemorativa de Castilla-León. Desde entonces cada año dicha evocación no ha estado exenta de debate cuando no de altercados. Protagonistas y protagonismos han surtido titulares de prensa para todos los gustos. A los largo de los diversos encuentros ha habido reparto para todos, cargas policiales contra los grupos de izquierdas, ataques personales a autoridades, presencias y ausencias de los dirigentes regionales, Aznar la convirtió en itinerante y Lucas la celebraba en paralelo con un gran banquete de cientos invitados a cuenta del erario común. La derecha siempre sospechó de este evento por congregar a "la rojería" y por tener ciertos tintes con olor a separatismo y división de esa gran España, Una, Grande y Libre de sus sueños imperiales.

            Pero desde aquel famoso 1978, culmen de éxito de la concentración, se dice que acudieron unos 200.000 castellanos leoneses, lo cierto es que no ha vuelto a tener un eco extraordinario. Convertida en una fiesta política al uso, y salvo los incondicionales y fieles mentalizados, apenas transciende a la generalidad.

            El debate del Estatuto de Autonomía que ha tenido lugar en estos días y que ha supuesto un importante esfuerzo para los grupos políticos en liza, no ha tenido su compensación en la respuesta por parte de los ciudadanos. La mayoría no se han dado por aludidos y cuando oyen hablar de estatuto siempre se les va el pensamiento al de Cataluña por ser el que mas "suena".

           Y es que el sentimiento regionalista no tiene casi presencia en nuestra comunidad, así lo confirma el BAROCYL, cuando asegura que el 47% de los castellanos leoneses se sienten únicamente españoles, y el 21% solo de su provincia. Máxime cuando al parecer este sentimiento españolista es mas acuciante para los ciudadanos ubicados en la derecha del arco político ideológico que son mayoría en nuestra comunidad.

             La historia de España siempre se ha explicado desde Castilla y León. Reclamar el valor de una diferencia es útil para quien está por debajo o espera conseguir algo que no tiene, pero cuando nos ha hecho creer el centro de la historia, el centro del Imperio en el que no se ponía el sol, y otros tópicos de poder al uso, es difícil querer remarcar diferencias que solo merman. Siempre fuimos el cogollito de la historia oficial estudiada en las escuelas, el prototipo de la estabilidad y de los privilegios, el orgullo nacional. Desde nuestra tierra se gobernaba al resto de España y territorios de ultramar. No tenemos atragantado ningún sentimiento de invisibilidad, ni de desprecio, nadie ha perseguido nuestras costumbres y además hablamos con la mayor perfección la tercera lengua más difundida del planeta. Y mientras nos recreábamos en este ensueño nos iban dejando atrás.

               El grito reclamando Estatuto de Autonomía en aquél primer Villalar de 1976 que provocó la carga policial de la represión franquista, tenía el sentido de protestar y exigir contra el centralismo voraz del dictador, porque junto a este reclamo también se gritaba pidiendo amnistía y libertad. Hoy el Estatuto ya no tiene aquél siginificado, para el ciudadano ilustrado es un instrumento político de gestión de intereses territoriales que sustenta una pieza del estado de las autonomías en el que estamos inmersos.

              Para los dirigentes de la derecha de Castilla y León es mucho más, es el soporte instrumentalizado de un gran aparato de poder centralizado en Valladolid que en su costoso despliegue no es capaz de evitar la fuga de jóvenes en busca de empleo, impedir el envejecimiento de la población, mejorar la sanidad pública y la educación, escapar de la despoblación y de tantos otros males que nos aquejan. Y es que mientras sigan teniendo en estas tierras su granero de votos incondicionales ¿para qué se van a esforzar? Después de todo la avanzada edad de la población genera el voto conservador, los jóvenes son más rebeldes, se manipulan peor y exigen más. "Diario Palentino,22 de abril de 2007" 

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15 de Avril de 2007

EL EFECTO BOOMERANG Y LOS TROYANOS

 

"El resultado parece no haber convencido a nadie, ni propios ni ajenos"

            El desprestigio de la clase política que pretende conseguir con su estrategia el Partido Popular está teniendo los primeros efectos en sus propias carnes. Su candidatura para las elecciones locales en Palencia es la mejor muestra. En Palencia, como ciudad pequeña que es, no se puede ocultar casi nada, ni tan siquiera de la vida privada y personal de sus habitantes, mucho menos los devaneos políticos que tanto interesan al cotilleo de esquina que hace a dos calles para ver mejor lo que pasa en un más amplio campo visual.

            Los comentarios y titulares subsiguientes a la presentación de la, por tanto tiempo secretísima y magnificada, candidatura ha dado calificaciones para todos los gustos, desde el parto de los montes, mucho ruido y pocas nueces, o el contundente "Y parió la abuela" forman parte de la batería de comentarios que cabía esperar después de tan dilatada y caldeada espera.

            Pero lo más curioso es que el resultado parece no haber convencido a nadie, ni propios ni ajenos, mejor dicho, tal vez su composición a quien más gusta es al adversario político, lo que debiera ser realmente preocupante para el Partido Popular. Si algo ha quedado sobradamente claro en la ciudad es que dicha formación ha padecido verdaderas dificultades para componer la lista que concurrirá al ayuntamiento de la capital. Unas veces por falta de tino en sus invitaciones a participar y otras por la dificultad que plantea arrebatar la alcaldía al actual alcalde, lo cierto es que las negativas se cuentan por docenas y además han transcendido sin pudor para quien quiera saberlas. Y es que cuando a uno le invitan a una fiesta lo primero que pregunta es ¿Quién va?

            Una parte del PP, encabezada aún y con voz pública, ha avisado ya en su colaboración por este mismo medio que estará vigilante a los resultados para exigir lo que corresponda a los responsables actuales del partido. Por otro lado y como parece que actualmente en política el afán de permanencia salta por encima de la conservación de la dignidad personal, resulta que dos de los actuales concejales del consistorio palentino, que son a su vez quienes regentan la Diputación provincial, han tenido que hacer alarde de ignominiosas tragaderas y aceptar resbalar por la lista hasta avanzados puestos de cola con tal de conservar su jugoso sillón provincial, yendo a caer uno al quinto y otro a un escurridizo y cercano a la puerta de salida octavo lugar, claro que parece resultarle mejor eso que volver a sufrir el paseillo de vuelta a su trabajo de origen.

            Y como parece que no hubo ciudadanos de la "capi" dispuestos a arriesgarse en esta lid, la candidata ha tenido que ir a pescar a los caladeros de los pueblos, de modo que si en una imaginativa probabilidad ganase las elecciones, los palentinos estarían gobernados por una alcaldesa que es ex de Venta de Baños, un ex teniente alcalde de Osorno, una ex concejala de Torquemada y dos diputados provinciales que tienen los bolsillos de los palentinos como objetivo para rellenar las precarias arcas provinciales. Recuérdese como muestra del botón del Sr. Martín y su presunto "¡¿brillante?¡" encargado de la hacienda provincial, vendieron al ayuntamiento en más de trescientos millones de las entonces pesetas el edificio de la Antigua Prisión Provincial, dinero que se podía haber invertido ya en su adaptación para centro cívico y cultural si estos concejales se hubiesen sentido en su papel de tales para defender los intereses de su ciudad en vez de saquear sus graneros llevándose los recursos a lo vivo. Y aviso  a navegantes porque todavía mantienen a ultranza sobre la mesa su pretensión de que se les paguen nada menos que treinta y seis millones de euros por despejar el desafuero que tienen creado en la calle Jardines.

            Parece pues, que la candidatura que a bombo y platillo presenta hoy Gallardón, tiene por un lado pretensiones parasitarias, el PP quiere gobernar la capital desde la provincia y obtener los recursos de la primera para abastecer a la arruinada institución provincial. Y por otro, parece una candidatura tipo "troyano", útil para destruir al PP palentino desde dentro porque la presenta el polémico Gallardón y porque desatará a buen seguro revisiones internas.

            En cualquier caso la maldición del "otro vendrá que bueno me hará" se ha instalado sin remedio sobre el PP palentino. Rosa Cuesta hizo bueno a Marcelo de Manuel, y Celinda Sánchez hará buena a Rosa Cuesta, mientras los intereses personales de los dirigentes conservadores no dejen paso a los intereses públicos como procede en democracia. Gajes del oficio. "Diario Palentino, 15, de abril de 2007" 

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14 de Avril de 2007

VOTARLOS O BOTARLOS

"El ejercicio ciudadano de emitir el voto responsable no puede convertirse en un acto reflejo condicionado por rutinas históricas o costumbres familiares"

            Aunque podemos presumir, sin duda y ni sonrojo, de la riqueza léxica del idioma castellano, de su inmenso alcance geográfico, de su posibilidades literarias y del inconmensurable número de hispanoparlantes que la utilizan como lengua esencial o materna, sin embargo no podemos pasar por alto que también oculta sus trampillas, sobre todo a nivel de fonética, es decir, de sonidos en la pronunciación de las palabras. Todos recordamos en mayor o medida aquellas flagelantes reglas ortográficas que repetíamos cada día en el cole acompañadas de algún soniquete cantarín para mejor recuerdo: "hasta con h preposición, asta sin ella cuerno señor", vaca-baca, pollo-poyo, etc.

            Igualmente, términos como los del título de este artículo pueden significar resultados diametralmente opuestos si en vez de verlos escritos los escuchamos verbalmente, sobre todo en las fechas que nos ocupan de precampaña electoral. Pues aunque suena igual no es lo mismo decir: "Hay que votarlos" que "Hay que botarlos".

            Si acudimos al diccionario de nuestra Real Academia, esa que limpia, fija y da esplendor al idioma castellano, nos encontramos con las siguientes definiciones: "Botar: arrojar, tirar, echar fuera a alguien o algo". Sin embargo si buscamos la definición de "Votar: Dar su voto o decir su dictamen en una reunión o cuerpo deliberante, o en una elección de personas". Desde luego queda claro que no es lo mismo. Hay que votar a los que queremos y botar a los que nos perjudican.

            Hablando de votar, ahora, dentro de pocos días, se nos ofrece de nuevo la ocasión de renovar los votos, o lo que es lo mismo de ratificar nuestro compromiso con el sistema democrático que por fortuna podemos disfrutar desde hace casi treinta años. Y el ejercicio ciudadano de emitir el voto no puede convertirse en un acto reflejo condicionado por rutinas históricas o costumbres familiares, salvo que corramos el riesgo de contestar como aquel cura que cuando le preguntaban si su decisión había sido vocacional siempre contestaba que él era cura por tradición, porque lo fue su padre y lo fue su abuelo.

            La gran magia de la democracia es que para verla en su esplendor hay que mirarla desde larga distancia, como los cuadros impresionistas que funden el color de la pincelada suelta en nuestra retina. A simple vista sentimos la tentación de pensar en la nimiedad de un voto, y cavilamos ocurrencias como que un voto no es nada, que da igual ir que no, o total que más da. Eso, si no caemos en aquello otro que nos ruge al oído los singulares tópicos de temporada que parecen asegurar: todos son iguales, promesas que no cumplen, van a lo suyo, etc. 

            Y ahí es cuando aparece el momento de aplicarse la famosa máxima de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Si los votantes son inteligentes, responsables y cumplen su deber, tendrán un gobierno adecuado a sus intereses. Por el contrario si los ciudadanos llamados a las urnas remolonean, dudan, vaguean y desprecian la oportunidad que se les da de elegir, entonces merecerán unos gobernantes que velarán por los intereses propios de ellos, no los de la gente.

            Ante unos comicios electorales la pasividad es un pecado contra el deber democrático, sobre todo en tiempos como los que vivimos estos últimos años cuando hay grupos políticos y sectores sociales perfectamente organizados, sincronizados y dirigidos que pretenden a toda costa desmerecer las instituciones democráticas, para conseguir que unos cuantos miles de incautos ciudadanos se desilusionen y se queden en casa abúlicamente mientras los suyos, los concienciados y debidamente adiestrados, sigilosa y disciplinadamente, acuden a arrimar el voto a su sardina de poder para avanzar terreno y disponer de más merienda. No es que sea un juego limpio pero ahí está hoy día asentado sobre el tapete. El demócrata convencido deberá mantener ojo avizor para no padecer el engaño oculto debajo del disfraz.

            Son días de revuelo y avasalle, lo importante es delimitar y distinguir los dichos de los hechos. Prometer cualquiera sabe, cumplir, unos lo hacen mejor que otros. "Periódico CARRION, 2ª quincena de abril, 2007" 

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08 de Avril de 2007

UNA DERECHA RAZONABLE

Ninguna democracia puede funcionar sin la existencia de formaciones políticas adecuadas para la representación de los ciudadanos

            Este es el enunciado de un deseo que se va convirtiendo cada día con mayor fuerza en el clamor insistente de los ciudadanos pacíficos de este país. Las disensiones internas de los conservadores de bien con respecto a las directrices y conductas marcadas por los actuales dirigentes del Partido Popular se dejan sentir con una contundencia creciente. Los amantes del dialogo político pacífico e institucional no quieren gresca y ya abiertamente se confiesan con orgullo "de derechas" pero no del partido voceado por Acebes y Zaplana.

            Ninguna democracia puede funcionar sin la existencia de formaciones políticas adecuadas para la representación de los ciudadanos y sin el debate en los foros que el marco constitucional consensuado tiene establecido a tal fin. Los conservadores convencidos y razonables empiezan a sentirse incómodos en  ese continuo y llamativo aspaviento mediático, saben valorar la necesidad de concordia, de la convivencia pacifica de todos los españoles y la estabilidad del sistema como pautas de crecimiento en el seno de la sociedad europea y moderna que somos hoy día.

              Y con ellos, España entera, por razones de salud democrática, necesita una formación política que los aglutine y represente, sin vergüenza y sin rubor, sin tener que matizar o esconder el temor a confesarse de derechas en ese marco de barbarie marcado por el ultraconservadurismo que ha tomado las riendas ideológicas de muchos millones de ciudadanos que empiezan a dudar de la bonanza de su credo político.

              En el seno del Partido Popular las voces de la crítica interna, cuando no de la disidencia abierta y  expresa, salen cada vez mas a la luz publica. Si en nuestra vieja Castilla decían las lavanderas que "los trapos sucios se lavan en casa" para no dar que hablar a los vecinos, y en el funcionamiento interno de  los partidos políticos esta una máxima sagrada porque cualquier manifestación de fisuras puede dar al adversario armas de alcance inconmensurable, puede traducirse en que cualquier voz disonante haciendo publico su descontento es la punta de un iceberg sumergido de mucha mayor envergadura.

                En la actualidad cotidiana del devenir político de este país se observa cada vez más la laguna de una derecha moderna, social, europea. Una derecha honesta y coherente capaz de poder gobernar un día en España. Una nueva derecha actualizada a los tiempos del siglo XXI, dialogante, respetuosa con la opinión del otro y sobre todo leal en el desempeño de su función, sea de gobierno, sea de oposición. Una derecha que sea reflejo de la actual sociedad deseosa de bienestar en armonía y lejos de la crispación y el estado de conflictividad permanente. Una derecha presente y ejerciente en las instituciones que no cambie los cauces de voz democráticos por esa constante y creciente, vociferante y folklórica puesta en escena sabatina con la que tanto daño se hace a si misma y al conjunto del sistema democrático.

                El despotismo despreciativo hacia quien esta enfrente no suma valor al argumento, solo resta. En un debate participativo todas las formaciones políticas tienen campos en común, nadie puede sobrevivir solo contra todos los demás salvo cayendo en al ridiculez del chiste de que todos los demás viajan por el carril equivocado.

                Ante ésta, cada día más acuciante, carencia de una formación que aglutine a los ciudadanos razonables de derechas, vemos como van apareciendo en la escena política nuevos grupúsculos que intentan acoger en su seno al creciente número de descontentos e inadaptados. Tanto en ámbitos urbanos como en zonas rurales se multiplican las denominadas candidaturas o listas independientes intentando alojar, dar cabida a todas aquellas personas que en su respetable ideología conservadora no consiguen acomodo en esa derecha vociferante y callejera con la que no se identifican. Un fenómeno de "reinos taifas" que en un intento de descongestionar la cerrazón en que se sumerge el actual Partido Popular no hará mas que perjudicar la política municipal y autonómica restando energías en vez de sumarlas.

                 Andando el tiempo la merma electoral, pronosticada por los sondeos, será la consecuencia lógica al dividirse la fuerza del voto conservador con la subsiguiente perdida de representación política. Según el alimento así será la salud. "Diario Palentino, 8 de abril de 2007"

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