01 de Marzo de 2007

FILIAS, FOBIAS Y ADICCIONES

  "Lo que nos gusta o disgusta, lo que está bien o mal, lo que nos engancha o nos tira para atrás, todo o casi todo, es cultural"

            Estamos hechos de pasta voluble, de razones y sin razones, de sentimientos variables y contradictorios, a veces confusos. Tan pronto amamos como odiamos o nos enganchamos a las personas, a los animales o a lo inanimado incluso. Somos pues poco fiables, nos traiciona el subconsciente cuando no la propia naturaleza.

            El amor más allá del instinto requiere un aprendizaje, que alguien nos diga como funciona, como se ejercita y de qué modo se expresa. La amistad tiene un número casi infinito de grados, desde el todo incondicional hasta el mero conocerse pasando por una variedad interminable de traiciones y recelos insinceros, de idas y venidas, de confianzas y desconciertos.

            Leía ayer en algún semanario al uso, que un chino desilusionado y cansado de no entenderse con ninguna pareja después de múltiples y vanos intentos, había pedido contraer matrimonio consigo mismo. La propuesta no deja de ser tan extravagante como inútil pero nos hace pensar que si no aguantó a ninguna persona o nadie lo aguantó a él, seguro que tampoco consigue soportarse a sí mismo.

            Cada vez somos raros y menos tolerantes. Cuantas más posibilidades de elección entre distintas opciones, más exigentes. Lo veo cada mañana en la panadería: barra francesa, fabiola, chapata, guerniquesa, baguette, torta, hogaza o pan de pueblo, cada modelo además en versión integral, con sésamo, cominos o sabor a nuez, bregado o sin bregar. Es un verdadero reto decidir que pan nos iría mejor para la salud, para la digestión, para la piel, o para regalar el sentido del gusto, si además añadimos aquello de más cocido o menos cocido, acabamos de gastar un montón de fósforo cerebral solamente en esa pequeña elección matutina. Desde que era niña siempre admiré la infinita paciencia desplegada cada mañana por las panaderas para dar gusto, pieza a pieza y a  cambio de unos céntimos, a tan exigentes consumidoras cotidianas.

            El ejemplo es tan solo eso, un ejemplo, trasladable a todo lo demás que es objeto de consumo humano en la sociedad del bienestar, incluidas las mascotas. ¿O porqué creen que se protege ahora tanto a los animales de compañía mientras se siguen destripando focas en vida para hacer abrigos?, porque las mascotas forman parte del consumismo humano, no porque nos las comamos pero si porque aprovechamos de ellas lo que nos pueden dar: cariño, compañía, fidelidad, etc. son seres vivos convertidos en bienes de consumo y por tanto su venta, transporte, manipulación, trato y finiquito requieren una regulación ad hoc para proteger la salud y la sensibilidad de los demás consumidores antes que la del propio animal. En Centroáfrica se consume carne de mono a cañón y salvo las voces de la conciencia ecologista nadie se remanga para prohibirlo.

            Y es que lo que nos gusta o disgusta, lo que está bien o mal, lo que nos engancha o nos tira para atrás, todo o casi todo, es cultural. Cultural entre comillas, no porque sea culto sino porque suena a correcto socialmente, es decir snob, queda bien, viste, da nivel. El esnobismo nos está ganando la partida. La cocina "avanzada", "de diseño", "de autor", está bien, es otra forma de arte y puesto que la gula es uno de nuestros pecados capitales cuidar la mesa y el alimento es signo de refinamiento, pero bajo esa capa de "creacionismo" y en un intento de creatividad genial, también aparecen "artistas" que después de darte un sablazo en euros te mandan a tu casa a rematar la faena gastronómica con un par de huevos fritos de madrugada.

            Amamos los tipos que nos vende la publicidad: cuerpos altos, delgados, bien musculados, nos dan lástima los prototipos que no cumplen con la estética marcada, moriríamos de angustia existencial en los años veinte del siglo veinte en que se llevaban las carnes sobradas como símbolo de salud. Nos hacemos adictos a cualquier tratamiento que nos conserve físicamente como mandan los cánones. El negocio de la moda y la belleza están garantizados. Ahora pagamos para dejar de comer y que nos quiten kilos, flacideces, canas, granos, arrugas, años en fin.

            Pregunto, ¿Y si para conservar el equilibrio saludable que los romanos predicaban en sus estadios, cultivásemos también el espíritu?  . "Periódico CARRIÓN, 1  de marzo de 2007". 

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18 de Febrero de 2007

HABLAR PARA ENTENDERSE

"Todos los conflictos de la humanidad han comenzado por no entablar un diálogo fructífero en el momento oportuno"

            Moshé Dayán dijo que para conseguir la paz no sirve de nada hablar con los amigos, con quien se debe tratar es con los enemigos, y tras doce días de conversaciones secretas con la representación egipcia logró cerrar los acuerdos de Camp David poniendo fin al endémico conflicto de Israel con el país vecino.

            Todos los conflictos de la humanidad han comenzado por no entablar un diálogo fructífero en el momento oportuno, pero también a la postre una red de tratados, acuerdos, pactos, negociaciones y convenios  han otorgado legitimidad  a lo conseguido cerrando grandes y pequeños conflictos internos e internacionales en nuestro propio continente europeo.

            La historia nos pone sobre la mesa nada menos que ocho Tratados firmados en Paris desde 1763 hasta 1947 que cierran otros tantos conflictos respectivos, desde la Guerra de los Siete Años hasta el fin de la II Guerra Mundial. El Tratado de Versalles acaba con la Primera. Por la Paz de Utrecht  hacemos la paz con Inglaterra (y perdemos Gibraltar).

            El mismo Aznar cuando fue presidente de gobierno en España manifestó:         "Yo personalmente, he autorizado contactos con el entorno del Movimiento Vasco de Liberación. Lo he autorizado personalmente y quiero que los españoles lo sepan.....La sociedad española desea fervientemente que el Gobierno diese este paso y que lo diese amparado en la razón" ( Dixit Aznar. 03.11.1998 ).

            A veces las negociaciones se ponen difíciles porque una de las partes hace saltar por los aires el contexto de la mesa negociadora, es el momento de la mano dura y replegarse hasta que las condiciones sean de nuevo favorables.

            Por la mente de todos los demócratas, permítanme que me arrogue esa representación momentánea,  pasa desear "¡Que se muera!" cuando vemos las imágenes del asesino consumido por su propia ira, su maldad enfermiza y su odio intrínseco a la vida, aún a la propia. Y no podemos evitar tener un desliz incontrolado, un pensamiento involuntario que nos hace decir en baja voz ¡Ojala todos los asesinos decidieran ponerse en huelga de hambre y morirse reconsumidos en su inanición como  sus víctimas en el dolor!

            El daño gratuito causado por otra persona nos produce un sentimiento de injusticia, de impotencia, de sufrimiento extremo e irremediable que no encuentra la posibilidad de perdonar ni de olvidar, es lógico, somos humanos, nuestro cuerpo y nuestra mente recuerdan lo bueno y lo malo, y el deseo de venganza también es humano. Aunque para quedar bien hablemos de justicia, en el fondo sabemos que nunca habrá justicia satisfactoria ni suficiente para mitigar nuestra frustración.

            Pero en toda esta relación de acontecimientos entre un intento fallido de diálogo, un extemporáneo atentado terrorista y la cruenta satisfacción del principal partido de la oposición, lo que más sorprende, lo que menos cuaja en nuestra capacidad de comprensión es la actitud de muchos vascos acogiendo la foto del pistolero en sus escaparates comerciales, magnificando su condición de asesino, haciendo un héroe de una piltrafa física, mental y social.  

            La tibieza, cuando no obstrucción a cualquier proceso de paz, manifestada por numerosos habitantes del País Vasco nos pone los pelos de punta. Ese "si, pero no" que se sucede continuamente sigue manteniendo en la palestra la teoría del árbol y las nueces que ya en su día enunció Arzallus. ETA mueve el árbol y los nacionalistas recogen las nueces que caen.

            Con los asesinos no se puede mostrar debilidad ni conmiseración, pero sin diálogo con el pueblo vasco tampoco vamos a ningún lado. Si en nuestra historia del siglo pasado se hubiese practicado más diálogo, hoy no sufriríamos el terrorismo.  "Diario Palentino, 18 de febrero de 2007"

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11 de Febrero de 2007

CADA CUATRO AÑOS...

 

"No hay que confundir los programas con las palabras, ni la política justa con la propaganda electoral"

     Cada cuatro años tenemos el gusto y el placer de poder decir, elegir, participar y ser protagonistas decisivos de lo que será nuestro futuro durante los siguientes cuatro años. No es tema baladí, ni tampoco existió siempre esta posibilidad, no me cansaré de repetírselo a nuestros descendientes más jóvenes que no se paran a pensar temporalmente y, en el subconsciente, creen que los ordenadores, los teléfonos móviles y la democracia en este país existen desde tiempo inmemorial y son intangibles.

            La renovación del voto es el recuerdo cuatrienal de nuestra libertad de decidir, por eso en algunos casos crea desasosiego, porque es una responsabilidad importante y transcendente. Hay quienes lo tienen muy claro y definido desde siempre, pase lo que pase a su alrededor. Personas que claramente optaron un día por una ideología y la mantienen con decidida convicción, bien por "genética familiar", bien por autoaprendizaje y decisión personal. Son los electores inamovibles, fieles que defienden su posición y disculpan los errores de su credo como algo accesorio.

            Pero en las democracias quienes deciden al final la balanza y permiten la alternancia no son estos, encajonados, contabilizados e inamovibles, sino los variables, aquellos otros que valoran cada vez su voto, que analizan, o estudian, o reflexionan, o simplemente intuyen cual ha de ser su opción en esa ocasión concreta. Esta franja intermedia de críticos se convierten en el objetivo fundamental de los partidos, son las pequeñas porciones que inclinan de uno u otro lado la balanza y deciden quien ostentará el poder hasta los próximos comicios.

            Ayer en Buenavista de Valdavia tuvo lugar la ya concurrida y prestigiada Jornada anual convocada por la Asociación para el Desarrollo Integral del Río Valdavia (ADIVAL). En su oncena edición se puso de manifiesto una vez más la vitalidad y el interés que por los asuntos públicos y comunes del valle del Valdavia muestran sus habitantes. Ávidos de escuchar, contrastar y participar, los asistentes no perdieron detalle de las ponencias, las experiencias y las exposiciones.

            El Catedrático de Historia, Marcelino Flórez, abrió el encuentro poniéndonos las pilas a primera hora. Su exposición acerca del municipalismo en Castilla y León sobre Ciudadanía y Elecciones estuvo repleta de grandes y originales ideas presentadas  con la maestría de un curtido docente. "La única política justa es una política ética  -dijo- la que se atreve a poner en primer lugar las necesidades de los más débiles", pero no hay que confundir los programas con las palabras, ni la política justa con la propaganda electoral, para poder discernir en la avalancha publicitaria que se nos avecina, recomendó "comparar la forma de vida de los candidatos electorales con las ideas que dicen defender" , ver quienes son los amigos de sus partidos, los que promueven las construcciones o quienes trabajan en ellas.

            Pero sobre todo, y lo que más cundió en la jornada, fue la decisión de los asistentes por entrar de lleno en un análisis profundo sobre las carencias que afectan a nuestros pueblos, según rezaba el guión del propio programa.

            Las nuevas respuestas que son necesarias ante las recientes situaciones creadas, las dificultades que a diario se encuentran los regidores de nuestros pequeños pueblos, quienes sin ayuda sólida tienen que hacer frente a una legislación cuya complejidad aumenta sin límite, dar soluciones a las demandas de una población cada vez más exigente, y todo bajo una alarmante escasez de medios, de recursos humanos, materiales y especializados, una ausencia absoluta de implicación de las poderosas instituciones que pueden y deben hacerlo, dirigentes locales insertos en la difícil convivencia cotidiana de las pequeñas comunidades que no salen de sus históricas inercias.

            Media docena de alcaldes y alcaldesas de pequeñas localidades de la provincia contaron sus experiencias, sus esfuerzos, sus logros y algunos contratiempos, sus desazones en la convivencia cuerpo a cuerpo con sus vecinos de siempre, la llegada de nuevos pobladores acompañados de sus diferentes culturas, las historias de los retornados, la contradicción de no hay trabajo ni trabajadores, etc.  

            Pero todos, ellos y ellas, aparecieron ante los ojos de los contertulios revestidos de un liderazgo ejemplar por su denodada pasión en dar algunos pasos de futuro para sus menguantes pueblos. Esos, los solitarios héroes conseguidores de pequeños logros cotidianos fueron los auténticos protagonistas, los líderes de la comunidad local, los que dieron ejemplo de arrojo y generosidad. "Diario Palentino, 11 de febrero de 2006"

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04 de Febrero de 2007

QUE NO TE ENGAÑEN

"Juego psicológico para controlar la opinión y la voluntad de los individuos causando miedo,  inseguridad, agotamiento y desconfianza en quienes nos gobiernan."

               Aparentemente para el PP la política se ha convertido en actos de adhesión a sus césares, parece que nada importa ya cual fuera el motivo ni quienes los acompañan, lo que importa es sacar gente a la calle para demostrar su capacidad de movilización, que al grito de "¡A echar!" les caigan a miles a sus pies. Poco afecta al PP el interés del país, sus líderes gozan entre la muchedumbre para que les aclamen en masa y a gritos, demostrándoles que su ego está en alza, que sus argumentos son coreados por inacabables voces. Convierten su presencia en todo un espectáculo, se dan baños de multitudes en una puesta en escena repleta de banderas, micrófonos, arengas a grito pelado, autoproclamas de salvadores, sofismas encadenados en sus discursos y masas mentalmente alienadas, enfebrecidas, en las que el individuo diluye y enajena torpemente su propia voluntad para convertirse sin condiciones en un peón inerte en manos de quien tenga que jugar la partida absolutamente a discreción.

               Como en un racimo aparentemente surgido de la espontaneidad, varios grupúsculos de colectivos bien dirigidos por las partes altas y en el convencimiento de que están en movimiento por una causa justa, serán los encargados de prestar ese aire de diversidad, de comparsa, de coincidencia de opiniones, porque sería muy triste que el principal partido de la oposición de éste país, único por el momento capaz de acceder a la alternancia en el poder, se desmarcase en solitario de la mayoría mas absoluta de los españoles.

               Las manifestaciones, salir a calle a dar testimonio, a protestar, a comunicar, surgieron ante la imposibilidad de hacerlo de otro modo, ante la represión de ideas y de pensamiento de quienes no tenían derecho a hablar ni mucho menos a pedir durante los tiempos difíciles de la sociedad civil. Por su puesto un útil tan valioso no puede perder actualidad.

               Pero toda función tiene sus perversiones, al igual que los terroristas utilizan en su beneficio los derechos y libertades que los sistemas democráticos ponen al servicio de estas formas de gobernarse los pueblos (recuerden los lectores la rabia contenida que padecimos al saber que el terrorífico Jon Idígoras estuvo cobrando hasta su muerte la pensión máxima por haber sido parlamentario nacional y sin haber comparecido nunca a una institución que despreciaba y contra la que atentaba), de modo similar y salvando las distancias del ejemplo por supuesto, el PP está instrumentalizando los medios de nuestra democracia para desestabilizarla, para fomentar la violencia, la división interna, crear desasosiego, desencanto y frustración entre los conciudadanos. Y lo más preocupante es que esta conducta no es casual, subyace la oscura y siniestra esperanza de que llegado el momento en el que todos estemos hartos de tanta incomodidad se presenten ellos, los líderes del PP, como salvadores irredentos prometiendo estabilidad, seguridad y confianza, justamente pilares de la sociedad que deliberada y calculadamente están socavando.

               Se están manifestando como guerreros del barrizal, desconocen el juego limpio, el trampeo es su sino, solo les importa una cosa, el poder, aunque tengan que rodar cabezas, hoy día siguen justificando aquella cruenta guerra civil como necesaria y beneficiosa,  o si es preciso una guerra invasiva como lo hicieron la última vez que gobernaron. Utilizan lo que les venga a la mano, al margen de la honestidad, de los buenos sentimientos, de la parte humana de las cosas. Hacen carnaza para sus fines en victimas de cualquier terror, les vale igual rapiñar sobre las de ETA que sobre las de violencia de género, llegan incluso a intentar instrumentalizar a los ecuatorianos asesinados aunque les da pánico hablar de inmigración, juegan a su antojo con las instituciones civiles o religiosas, del brazo o en contra de los obispos, según les venga al juego en cada caso, y por que no pueden ya desabastecer los mercados ni cortar el agua potable a las poblaciones sino también lo harían, como lo han hecho siempre que les ha interesado preparar un caldo de cultivo conflictivo para dar un golpe de mano, como en la España de preguerra, como en el Chile de Allende, como en todos los golpismos conocidos.

               De hecho vemos como de vez en cuando sueltan alguna voz militar que propone alguna interpretación extravagante, para pulsar el efecto en la opinión y  otear el horizonte, para poder analizar como cae la propuesta conflictiva  e ir calculando los tiempos, para que vayan dando la cara los adeptos y sepan con quien tienen que ponerse en contacto. Es la estrategia del sueño del dictador que nunca desaparece solo hiberna, se disfraza, sobrevive aletargado en los tiempos adversos, esperando o preparando en la sombra las condiciones más adecuadas para despertar, salir del escondrijo y convertirse en lo que es.

               A simple vista parece que mi relato recuerde a una leyenda esotérica de esas que tanto venden hoy día, pero quien sepa un poco de historia se dará cuenta de que la actitud el PP se está convirtiendo en una conspiración contra la democracia española. Por supuesto lejos de las armas militares y la confrontación física pero si mediante el juego psicológico para controlar la opinión y la voluntad de los individuos causando miedo,  inseguridad, agotamiento y desconfianza en quienes nos gobiernan. ¡Ojo!, cuando consigan que los ciudadanos digamos aquello de "¡Todos son iguales!", será su momento, habrán vencido a la democracia. "Diario Palentino, 4 de febrero de 2004"

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