28 de May de 2006

VICTIMAS DE LA XENOFOBIA

            La xenofobia es una reacción tan primaria como la que nos llevaría a morder al vecino que entra en nuestra casa a pedirnos prestado un diente de ajo, o a la ancianita que se acerca a acariciar el pelo de nuestros niños. En el pensamiento irracional de los animales todo gesto que venga del "otro" ajeno, es sospechoso y por tanto supone un peligro para el propio individuo y los de su grey.

            Pero teniendo en cuenta que somos seres racionales y hay hasta quien incluso justifica la existencia de Dios en nuestra misma creación, no es de recibo que los "otros" semejantes, por ser de una nacionalidad, raza o condición diferente nos hayan de parecer detestables o peligrosos.

            La reciente oleada de robos y atracos por parte de bandas organizadas procedentes de otros países no justifica el medir a todos los extranjeros por el mismo rasero y pretender hacer creer que todos son unos delincuentes. Delincuentes hay en todas partes y de todo tipo.

            Véanse los presuntos ladrones de guante blanco de AFINSA y FORUM, letrados, economistas y master en no se sabe cuantas especialidades financieras para ser más expertos y documentados ganster al servicio del latrocinio más atroz, robando sus ahorros a pequeños inversores confiados en la amabilidad y buen gesto de unos agentes cuidadosamente seleccionados y que han resultado tan engañados o más que aquellos.

            ¿Y que denominación debieran recibir esos americanos USA que por orden de su gobierno tienen como profesión torturar, vejar y maltratar a los presos de Guantánamo?  ¿Son o no delincuentes contra los derechos humanos mas elementales? ¿Y la pena de muerte, menores de edad incluidos? ¿Es o no una forma de delito privar de la vida a otro ser humano aunque se disfrace de una legalidad nefanda?

            Delincuentes hay muchos y de muy variopinta condición, todos somos un poco transgresores de las normas porque a veces hablamos por teléfono cuando conducimos o aparcamos donde no debemos. Y aunque no es comparable ni en dimensiones ni en importancia, sí cabe decir que el delito no tiene nacionalidad ni color, ni se puede juzgar a todos por unos cuantos.

            El mundo está desajustado, el desequilibrio interregional a escala planetaria está conllevando al fenómeno de la transmigración, porque ya no se trata de individuos aislados que salen de sus lugares de origen, son auténticas porciones de población de esos países las que intentan salir huyendo y venir a probar fortuna a los territorios del bienestar supremo. No los llaman los papeles ni la tierra prometida sino que los empuja el hambre. Este fenómeno migratorio sin precedentes en la historia nació con las multinacionales colonialistas, era algo cantado ya por los demógrafos y sociólogos desde hace más de treinta años. La causa la sabemos aunque no queramos verla, si les llevamos su parte en el pastel que por justicia natural les corresponde, ellos vienen a buscarlo.

            Pero en contra de lo que parece vienen a buscarlo con humildad, dispuestos a trabajar en lo que aquí nadie quiere, a tener los hijos que nosotras, las aborígenes no queremos parir porque nos estorban en la buena vida, futuros trabajadores que sin duda alguna nos pagarán la pensión, por egoísta que suene el argumento.

            Los habitantes del Mediterráneo siempre tuvimos fama de acogedores, de hospitalarios, de integradores. El mar multicultural nos hizo abiertos y liberales pero algo está pasando en nuestros enfoques que llega incluso a provocar enemistades entre nosotros mismos, España contra España, contra vascos, contra catalanes, estigmatizaciones incomprensibles por su incongruencia. ¿Quién alienta este discurso cerril y trasnochado?

            Si este panorama vivimos en el interior de nuestras fronteras no es fácil acoger a los de fuera con semblante diferente. Argumentos planos y simplistas están denigrando la llegada de los desarraigados, se está culpando a justos por pecadores, a la mayoría por una minoría. No debemos dejarnos llevar por planteamientos retrógrados y selectivos que crecen como la mala hierba, o correremos el riesgo de llegar a ser algún día las víctimas de nuestra propia actitud discriminatoria. "Diario Palentino, 28 de junio de 2006"

         

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21 de May de 2006

LA BULLA COMO ESTRATEGIA

"Esta conducta  ya dura demasiado para ser una rabieta de perdedores, también dejaron pasar la oportunidad de rehacer una nueva estrategia de renovación como anunciaron”.


             Sobre estrategias todo y nada está escrito, cada dirigente tiene su librillo y lo utiliza a golpe de oportunidad. Para la democracia española pasaron a la historia los breves momentos en que “hacer leal oposición” era motivo de orgullo cívico y se estimaba como valor fundamental la convivencia pacífica y la disquisición educada y elegante entre oponentes políticos que sabían hacer un uso correcto de las instituciones creadas a  tal fin.


            La imagen esperpéntica que ofrece el principal partido de la oposición ha rebasado las fronteras nacionales y es motivo de bochorno en la primera plana de muchos informativos europeos. El perfil de un Martínez Pujalte en continua excitación provocativa, aplaudido y alentado por los señores diputados de su grupo, no puede por menos que avergonzarnos. Pero el color se nos sube de tono cuando en vez de ser recriminado por sus superiores jerárquicos resulta que le felicitan y a bombo y platillo anuncian nuevas algaradas en el Congreso.
 

            Como un pulpo en permanente ataque esquizofrénico el Partido Popular retuerce sus tentáculos enloquecidos y reprueba al Presidente del Congreso por desempeñar serenamente su papel de moderador, al mismo tiempo sus portavoces piden la dimisión del ministro Alonso, otros de la misma especie boicotean el normal desarrollo del trabajo en la asamblea de Madrid exhibiendo bulliciosamente unas esposas de juguete, mientras por otro lado consiguen una “curiosa” condena policial sin precedentes para demostrar que todos los españoles estábamos sonámbulos cuando creímos ver unas manos que atacaban a Bono,  Zaplana aprovecha la vocería para querellarse contra quienes le acusan de corrupción en el caso de Terra Mítica  mientras en la Diputación de Lugo se defienden como gato panza arriba porque parece que están pasando cosas raras, al igual que en Orihuela, Castellón, algunos municipios canarios, etc.
 

            La estrategia es clara, conseguir titulares estridentes sin vergüenza ni pudor, rebasar el límite de lo correcto, de la honorabilidad y de la educación, desprestigiar las instituciones democráticas, dónde gobiernan las utilizan para su uso personal y dónde no tienen el poder las denigran, deshonran y mancillan. Crear confusión, desorden, escándalo, que no se vea la tarea en positivo de quienes tienen la responsabilidad de gobierno, y ya de paso que la propia corrupción de algunos de sus hermanos políticos y representantes públicos quede difuminada por una cortina de humo sospechosa y maloliente. Es la típica mezquindad llamada estrategia de campo quemado, si no voy a recoger yo la cosecha que no la pueda disfrutar nadie más o después de mí el diluvio.


            En las encuestas caminan incesantemente para atrás como los cangrejos, cuanto más tiempo pasa menos españoles votarían al Partido Popular y más baja es la nota del suspenso de sus líderes, claro que siempre pueden impugnarlas al estilo Berlusconi, cuando no les gustan los resultados dicen que hay tongo, lo impugnan y si consiguen un juez de su cuerda pueden hasta ganar un titular mientras el propio fiscal sorprendido recurre y llegando el asunto a un juez ecuánime dicta sentencia objetiva. Pero para entonces el fin estratégico-mediático-escandaloso se ha conseguido, llamar la atención y desprestigiar. Otra vez utilizando las instituciones, da igual sea las de orden civil, judicial o militar, los tentáculos llegan a todas partes y todo es bueno para el convento.


            Lo peor del caso de esta conducta es que ya dura demasiado para ser una rabieta de perdedores, también vieron pasar la oportunidad de rehacer una nueva estrategia de renovación como anunciaron, los niños pijos advenedizos y sin principios morales, ni fundamentos personales, ni valores solidarios solo conocen el camino que les han trazado y no lo van a variar porque les va bien para el negocio, y si no es así no hay juego, se rompe la baraja hasta que no quede una sola carta sobre la mesa. "Diario Palentino, domingo. 21 de mayo de 2006". 

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16 de May de 2006

DERECHOS Y OBLIGACIONES, UN SOLO SACO

 

“Tenemos que ejercer nuestros derechos sin tardanza, que las obligaciones ya nos vienen impuestas por leyes igualitarias”
         Todavía las mujeres estamos ingenuamente en Babia, y a pesar de que nos hablen de igualdad no hay más que darse un paseito matinal por las páginas de cualquier periódico o los informativos de cualquier canal y contar el número de representantes masculinos y femeninos que aparecen con sus nombres y fotos en el recorrido mediático.
         Los políticos nos hablan de igualdad, estando de acuerdo o no con las cuotas prefijadas o con la valía personal, pero al fin y a la postre, hechos son amores y no buenas razones. Las mujeres ocupando cargos número uno en los sectores público y privado seguimos siendo una minoría irrelevante, es lo que se llama mucho ruido y pocas nueces o pretender venderte la coca-cola para que seas feliz en la vida bebiéndola a todas horas. Operación marketing.
         Es lógico, “ellos”, los hombres, defienden a ultranza su staf, su papel y su holgado hueco en el mundo económico, político y social, mientras tanto con la boca pequeña dicen reconocernos igualdad en la escena para colocarnos a continuación de presentadoras o de teloneras de los artistas principales, o de cabezas de turco en el ara de los perdedores, porque si entramos a saco temen perder sus fructíferos beneficios de puestos de trabajo, ascenso en el escalafón, mayores salarios a iguales funciones, más protagonismo en todos los ámbitos, y además la familia se les desarticula porque ellos no saben organizar un hogar habitable, muchos ni poner la lavadora. Desde luego yo si fuese hombre también sería reticente a dejarme merendar mis privilegios, aunque no lo verbalizara por incorrecto. Es simplemente lo que está pasando. Por un lado van los montes y por otro las arenas, por mucha fatua verborrea que se destile desde la barra del bar hasta los púlpitos de cualquier foro.
         Los hay que se confiesan autodidactas y enuncian, -A mí de igualdad no me habló mi madre ni mi abuela, tampoco mi mujer se ha puesto especialmente exigente- ¡Anda y tócate un píe! Que así dicho a simple vista parece que además están culpando a las mujeres de la familia de haberles atendido, consentido y no exigido su parte en la tarea de la igualdad. ¡Pues chicos! se agradece el esmero de autoaprendizaje emprendido pero además de decirlo para quedar bien hay que practicarlo, y si son duras de pelar hay que explicarlas, a ellas, el tema de la igualdad, hacerlas ver que uno puede ser autónomo y no las necesita para ir aseado, planchado, ordenado y tener la cama hecha. Y que si estamos unas con otros y otras con unos o entre sí, no es porque nos necesitemos para vivir, ni para comer, ni para respirar, sino porque nos complementamos y porque queremos estar juntos para compartir esta breve/larga existencia que nos ha tocado en el bombo del azar.
         Las leyes europeas y por ende las españolas no se cansan de apuntar, cantar y contar iguales derechos, pero ¡ojo!, a iguales derechos se anejan iguales obligaciones y no porque hagamos dejación de una de las dos se nos va a perdonar nada llegado el caso. Es frecuente aún, y en mayor medida en nuestro medio rural, sea de economía agrícola, ganadera o de servicios, que los hombres lo mangonean todo pero no saben en su casa donde está la sal. Y cuando digo todo, hablo de la enjundia, de los ingresos, de las cuentas bancarias, de las inversiones, etc. Tienen a su nombre los recibos de agua, de luz, de IBI, de las financieras, del colegio de los niños y la cuota de la seguridad social.      
         En nuestro medio rural las mujeres siempre han trabajado en el campo, en el huerto y en la cuadra, además de en la casa, pero solo ellos cobran el retiro agrario, ellas no han devengado pensión alguna porque nunca figuraron en la ficha empresarial, cuelgan literalmente de la paga de sus maridos mientras sus riñones sufren el deterioro de muchos años de aportación productiva a la economía familiar y social. Ellos hacen y deshacen en el patrimonio ganancial, y si la gestión es mala o vienen mal dadas se lo lleva todo el diablo y se quedan también sin su mitad, la que la ley dice que es de ellas pero sobre la nunca han ejercido ningún poder ni autoridad no “consentido”.
         Es hora de tomar las riendas resueltamente, a paso largo, menos bla, bla, bla y más decisión, tenemos que ejercer sin tardanza nuestros derechos, que las obligaciones ya nos vienen impuestas por leyes igualitarias. “Periódico Carrión, 2ª quincena, mayo 2006”

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14 de May de 2006

EL DIARIO Y YO

  Diario Palentino, con siglo y cuarto de historia local, ha ido al compás de muchas vidas de mujeres y hombres de la ciudad y de la provincia

               En Palencia el Diario Palentino es tan emblemático y tan propiamente palentino como la Calle Mayor, como el Salón o como la orilla del río Carrión. Porque las ciudades no son solamente asfalto, calles y plazas, son también los habitantes y la sangre que corre por sus venas.

                Y aquí siempre se ha dicho que Palencia es un pueblo grande o una ciudad pequeña que viene a ser lo mismo, por eso nos conocemos todos, funciona la información boca a boca mejor que ningún otro medio de comunicación, si bien es cierto que tenemos más tendencia a cotillear lo malo que lo bueno de los demás. ¡El morbo es el morbo, oiga! Y en eso no nos diferenciamos nada del resto de los mortales. El acontecer en la vida de los paisanos forma parte integrante de la propia en los latinos mediterráneos, porque en otro caso seríamos suecos y tristes como la noche boreal.

                Diario Palentino, con siglo y cuarto de historia local, ha ido al compás de muchas vidas de mujeres y hombres de la ciudad y de la provincia. Secciones como la del Registro Civil donde los noveles padres buscaban ansiosos la reseña con sus nombres y el del nuevo retoño para recortarlo y pegarlo en el álbum familiar. También las esquelas, por supuesto, que además de dar nota de los finados aclaraban muchas dudas sobre los parentescos. La sección de los Anuncios por Palabras era el cartillón provincial por excelencia que acercaba a compradores/vendedores espontáneos y mercachifles de las más curiosas mercancías. Aquella otra de sucesos, terrorífica, siempre nos ponía los pelos de punta, en la mente infantil nadie podía imaginar que hubiese personas capaces de tantas perversidades. Polìticos, ¡cómo no!, deambulando por sus páginas de uno a otro lado sin parar.

                Por su escueto tamaño, comparado con los de otros lugares, también se llamó "inter nos", -la hoja parroquial-, e incluso  y hasta hace bien poco "el mentiroso", esto no se porqué, en realidad casi cualquier mentira era constatable luego no tenía razón de ser el mentir, aunque si bien es cierto que la forma de contar una noticia es subjetiva y por ende el sentido de la redacción periodística puede variar considerablemente según quien la cuente, como lo de la feria. Agustin Calderón, palentino de raza y estirpe, siempre dice que le gusta leerlo porque conoce a las personas de quien habla, lo que no ocurre en los de tirada nacional.

                En el majestuoso y a su vez tenebroso portal de Modesto Lafuente, lo que un día será centro de Salud La Puebla, donde nacieron tres de mis hermanos, la voz del repartidor del periódico sonaba todas las tardes, era algo tan familiar como  la de la lechera y el panadero por las mañanas. Por su puesto no existían los porteros automáticos y la comunicación era en ciertas distancias a voces: "Iario, iaaaario" (el Diario), "Paiero, paiiiiero"(el panadero), "echera, echeeeera"(la lechera), y cada vez se abrían las puertas y de cada una bajaba una vecina (que no vecino) a por el recado de razón.

                Luego conocí los talleres y la redacción por dentro. Me gustaba ir con mi amigo Toño Alamo, su padre era el Director y siempre se dirigía a nosotras, las chicas, con aquello de "Este ramillete de flores palentinas" que formaba parte inseparable de la galantería y saber estar que le caracterizaban. Impresionaba ver trabajando aquella maquinota de linotipia enorme, o al menos a mí me lo parecía, que fabricaba planchas de plomo con lo redactado cada día (creo que todavía tengo alguna de aquellas piezas en algún lugar recóndito), y el olor a tinta que impregnaba la ropa.

                Verme en las páginas del Diario Palentino uno y otro día durante las fiestas de San Antolín de 1974 formando parte del anual "ramillete de flores palentinas"  fue una gozada sin igual, con foto, con nombre y disfraces ad hoc según el evento. ¡Tela marinera! Luego como el Guadiana, de Presidenta del Colegio de Secretarios de Administración Local firmando el primer convenio de sustituciones junto al entonces Presidente de la Diputación, Jesús Mañueco, él por supuesto salía todos los días.

                Cuando el pequeño y familiar Diario Palentino pasó a formar parte del nuevo imperio editorial, por entonces no se si naciente o todavía en proyecto, Guillermo y Javier Hernández, los valientes adelantados del experimento, me hicieron un hueco para colaborar en la edición de los domingos, poniéndome como única condición el respeto a la Constitución y a las leyes. El primero fue el 20 de diciembre de 1998 y aunque ya llevaba varios años aportando mis reflexiones en otros medios, me hizo mucha ilusión aparecer cada domingo e ir ganando lectores hasta el día de la fecha en que mi compañero de trabajo Combarros me llama "carne de retablillo", por las variopintas respuestas que recibo.

                Se sucedieron los directores de la transición empresarial hasta el asentamiento definitivo de Carlos Santoyo que parece haber dado estabilidad al sistema, tal vez por ser propiamente palentino y experimentado sabueso (con perdón) en las lides periodísticas.

                Tengo que decir alto y claro que siempre en esta casa me he sentido libre y respetada en cuanto a expresión de mis opiniones. Jamás nadie me vetó, ni me sugirió, ni me advirtió, a pesar de que intuyo que a alguno le han pedido mi cabeza en más de una ocasión. El Diario Palentino fue a su manera, y es hoy al modo actual, un poco morada de todos los paisanos de latitud provincial, a través de él sabemos unos de otros, nos comunicamos, cada mañana se cuela en nuestras vidas para contarnos, con la voz cálida de su cotidianeidad, lo que hacemos y donde se llega cada cual. ¡Salud para cien años más!  "Diario Palentino, 14 de mayo de 2006"

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07 de May de 2006

CARA Y CRUZ

De los frutos nacidos de las mentes geniales se beneficia la humanidad entera. De los seres defectuosos también ha de hacerse cargo la humanidad entera        

         En aquellos países (los ricos) en que el estado de bienestar es un hecho social general para toda su población, los descubrimientos científicos y el progreso médico van alargando la esperanza de vida humana hasta límites impensables. Lo que hasta hace pocos años se consideraba vejez ahora es una situación vital de plenitud. El ejercicio físico, la buena alimentación, la sanidad pública para todos y las buenas condiciones de vida en todos sus aspectos prolongan la salud, la actividad y el bienestar.
         Pero no hay cara sin cruz y el reverso de estas óptimas condiciones y posibilidades se refleja en un incremento de las minusvalías, desde las más insignificantes hasta las más severas. Es a estas últimas a las que dedico mi reflexión, a esas que se encuentran en sus manifestaciones más extremas, cuando las carencias psíquicas, sensoriales o funcionales se traducen en prolongaciones artificiales de estadios más o menos vitales llamados genéricamente “vida” y que han llevado al nacimiento de una nueva controversia sobre la delimitación ética aplicable a lo que tradicionalmente se entendía por vida, por muerte y por muerte en vida.
         Así nuestra población va incrementando el número supervivientes nacidos en precarias condiciones de salud que no hubieran sobrevivido en el curso natural de los acontecimientos sino a causa de la aplicación de medidas de salvación con efectos no bien calculados, o ancianos desconectados del mundo real que emprenden un irreversible camino de regreso hacia la ignorancia primigenia más absoluta del ser humano, o adultos de todas las edades prisioneros de su propio cuerpo, conectados a máquinas insufladotas de parcelas más o menos angustiosas de vida etérea.
         Pero además ésta cruz propia para el sujeto pasivo que la malvive prolonga sus aspas de sacrificio hasta aquellas otras personas del entorno que sufren viendo sufrir o degradarse a sus seres queridos, y poniendo a su servicio su propia vida establecen un juego contagioso de limitaciones vitales. Y así aparecen en nuestra festejada sociedad del bienestar la figura de las nuevas esclavas familiares, cuya trayectoria vital se trenza de renuncias a proyectos propios para ponerse al servicio incondicionado de estos familiares cuya vida/muerte se prolongó aquél infausto día de autos o se mantiene permanentemente de forma artificial “sine die”.
         Son muchas las voces que en el debate sobre estas consideraciones suelen alzar una voz agresiva y levantisca en defensa a ultranza y sin paliativos de presuntas criaturas divinas ubicadas en las más altas escalas de carencias de sus características humanas propias, aunque muchas de ellas sean más bien producto de experimentos pretenciosos no todavía bien contrastados. No se puede defender en niveles teóricos la vida a ultranza y luego en flagrante incoherencia desentenderse de esas precarias vidas abandonadas a su nefasta suerte, como suele hacer la doctrina conservadora clásica. 
         De los frutos nacidos de las mentes geniales se beneficia la humanidad entera. De los seres defectuosos también ha de hacerse cargo la humanidad entera. La nueva Ley de Dependencia aprobada por el gobierno puede ser un paso de gigante si se aplica correctamente por las comunidades autónomas. Esperemos con optimismo e ilusión que así sea. "Diario Palentino, 7 de mayo de 2006" 
        

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01 de May de 2006

EL CLUB DE LOS DAMNIFICADOS

Especimenes de esforzados e ilusionados repobladores dispuestos a invertir los ahorritos de su trabajo cotidiano en nuestros núcleos rurales castellanos”
            Por azares del destino, uno acaba encontrándose con los de su grey como si de una fosa de decantación se tratara. Así andando los días y los años, casi hemos acabado formando un club de utópicos campestres damnificados por la incomprensión de los paisanos.
            Hoy que está tan de moda hablar de la despoblación rural, existen sin embargo unos aguerridos y valientes grupos humanos de voluntariosos repobladores que pueden teóricamente clasificarse en varios tipos. Uno está formado por aquellos que sin ser naturales del pueblo, quieren recuperar esas lejanas y dulces raíces, mentadas, comentadas y hasta mitificadas en las pequeñas e íntimas historietas familiares de algunas generaciones atrás. Otros que nacieron y salieron de su lugar de origen casi el mismo día en que se pierde en su memoria la primera infancia, la primera casa en que vivieron con sus padres sometidos, tal vez, a destinos caprichosos. También quedan esos que no recordando en su genealogía antecedente pueblerino alguno, quieren “tener pueblo”, tomar contacto con la naturaleza campestre y primigenia que les evoca ese origen ancestral que tan solo persiste en la memoria común y compartida del subconsciente colectivo de la especie, y constituyéndose en presas de un sopor bucólico y sin criterio preferencial alguno, salen cada domingo a buscar  un pequeño poblado rural donde comenzar una experiencia oxigenante de la vida de la gran ciudad. Por último, y simplificando mucho, los que se fueron sin querer y con la morriña de tenerse que marchar para poder prosperar en la vida y superar a sus ancestros, son esos que estuvieron siempre pensando en volver, y vuelven. También, aunque los menos, algún que otro desesperado, inmigrante o desarraigado de lejanas tierras, que intenta sobrevivir y sacar su familia adelante en presuntas hospitalarias tierras según trasnochadas leyendas.
            Todos estos especimenes de esforzados e ilusionados repobladores dispuestos a invertir los ahorritos de su trabajo cotidiano en nuestros núcleos rurales castellanos, deben proveerse de un escudo defensivo y mantenerse vigilantes, ojo avizor,  frente al rechazo y desconfianza de algunos, pocos pero pertinaces paisanos que despliegan una suerte de arrogancia de viejos pobladores con obsesivos superpoderes en su creencia de ser dueños del suelo, del vuelo, del aire respirable y de la naturaleza toda entera. Desde  miradas suspicaces hasta persecuciones implacables, se despliega toda una escala de conductas cuasi hostiles con un objetivo único en el punto de mira: el forastero, el intruso.
            En un reciente cónclave de sufridos repobladores, un amigo a la sazón apasionado amante de la Montaña Palentina y cuyo nombre no miento por temor a que por mi culpa vea incrementada su ya intolerable persecución, en leguaje depurado y tono paciente hacía la siguiente reflexión: “Sí tanto se habla hoy en día del problema de la despoblación y sus posibles remedios, ¿Porqué a los que venimos a levantar o rehabilitar asentamientos se nos persigue con ahínco?”.
            Frecuentemente en los espacios de participación abiertos a los lectores de prensa escrita aparecen espontáneos que o bien se quejan de ser perseguidos o bien son la parte perseguidora. Hablando de éste tema en una tertulia improvisada, mi amigo antes referido propuso la idea de constituir un club de perseguidos, es decir de damnificados por la incomprensión y la xenofobia que se desata contra todo aquel que pretenda poner un ladrillo en nuestro mundo rural.
            Ya por el mero de hecho de pedir una licencia de obras se nos viene a la cabeza la temible imagen de aquellos vaqueros de la pelis del oeste que nos ponían de sobremesa dominical en el único canal televisivo existente por entonces; el valentón enardecido sacaba al unísono los revólveres de sus cartucheras y clavando una mirada desafiante tronaba aquello de “¡Forastero, no oses pasar tus ganados por estas tierras!”.
            Por supuesto en pleno siglo XXI ha cambiado el formato, adoptando en versión moderna una hechura burocrática como corresponde a un Estado de Derecho. Afortunadamente las pistolas se han cambiado por documentos escritos, son frecuentes las denuncias de particulares que generan requerimientos, expedientes y todo un elenco de actuaciones formales que obligan continuamente al nuevo poblador a defenderse de la acusación injusta y a demostrar una y otra vez que todo está en regla y que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. “Periódico Carrión 1ª quincena , mayo 2006”      

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