19 de Marzo de 2006

QUEMAR LA MEMORIA DEL ENEMIGO

  "Por fin los ciudadanos estamos comenzando a liberarnos de las mordazas y a rebelarnos contra la peor de las esclavitudes, la desinformación"

            A estas alturas de civilización nadie que se precie de una mínima preparación cultural puede negarse a admitir que "La primera víctima de la guerra es la verdad"[1], o al menos una de sus principales, junto con los llamados "daños colaterales" expresión eufemística con la que las fuentes oficiales suelen definir la destrucción del hábitat humano y el asesinato de seres civiles inocentes.

         Hace poco tiempo podíamos leer un artículo de Fernando Báez, invitado por la UNESCO para valorar el ingente daño que para la cultura mundial ha supuesto la pérdida de la biblioteca Nacional de Bagdad en el marco del provocado conflicto bélico de Irak. En su texto formula denuncia pública y se sorprende alarmado de que "la primera destrucción de libros del siglo XXI haya ocurrido en la nación donde tuvo lugar la invención del libro en el año 3200 a.C." y atribuye la culpa a la administración USA por incumplir la Convención de La Haya al no proteger la cultura y estimular los saqueos . Ante la noticia,Donald Rumsfeld comentó que "La gente libre es libre de cometer fechorías y eso no puede impedirse".

             Ayer leíamos en El País que "La Comisión Permanente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó por unanimidad la primera gran condena internacional del régimen franquista. Este organismo, en el que están representados 43 países, incluida Rusia, insta además al Gobierno español a erigir monumentos en memoria a las víctimas del franquismo, y a instalar una exposición permanente en el Valle de los Caídos para recordar que lo construyeron presos republicanos. El Consejo propone fijar el 18 de julio de 2006 como fecha internacional de condena del franquismo. La resolución condena con firmeza las "múltiples y graves violaciones" de los derechos humanos cometidas en España entre 1939 y 1975." e insta al Ejecutivo español a crear una comisión de investigación sobre los delitos del franquismo y presentar un informe al Consejo de Europa, a abrir los archivos civiles y militares a los historiadores -la fundación Francisco Franco se niega-..."

            La necesidad de conocer y custodiar la verdad histórica de los hechos es un clamor de la sociedad en que vivimos. Crecen los movimientos populares espontáneos en defensa de la Memoria Histórica, de la rehabilitación de las víctimas injuriadas y denostadas. Por fin los ciudadanos estamos comenzando a liberarnos de las mordazas y a rebelarnos contra la peor de las esclavitudes, la desinformación, arma letal del espíritu humano más utilizada por quienes desean a ultranza conservar los datos en su poder para manipularlos y presentarlos a su antojo.

            En nuestro pequeño entorno algunos focos de luz que brillan con luz propia comienzan a iluminar aquella parte más vergonzante de nuestra historia, me estoy refiriendo a los trabajos titulados "Los Usos Públicos de la Historia. La Memoria de la Represión de la Guerra Civil en Palencia (1936-1939)", del Profesor, García Colmenares que añusgó a más de un miembro de la Institución Tello Tellez de Meneses el día de su presentación y del que no se habla deliberadamente para que pase lo más desapercibido posible, y a "Los Médicos de la Otra Orilla" cuyo contenido y valor inestimables para la historia local es sabiamente comentado por el psicólogo palentino Fernando Martín Aduriz hace pocos días en este mismo periódico.

             Es el comienzo del fin de las verdades a medias y de las medias mentiras con la cínica pretensión de crear una imagen distorsionada de la realidad. Pronto los investigadores comenzarán a arrojar luz sobre las veracidades históricas contenidas en "Los papeles de Salamanca" que tanta inquietud crean en la filas del Partido Popular, por el momento la primera verdad descubierta es que éste archivo bunquerizado por el gobierno del PP en Castilla y León, ha servido para que al parecer la Consejera de Cultura eche alpiste por importe de 150.000 € a un despacho de abogados de Madrid (¿) bajo la excusa de ¿su defensa?. Y otra pregunta: ¿Tendrán que ser investigadores catalanes quienes primero nos sorprendan con el descubrimiento ilustrado sobre sus temibles contenidos?. A pesar de los pesares de algunos, la mentira es de vida breve y tiene las piernas cortas "elisadocio.blog.com" . Diario Palentino, 19 de marzo de 2006

            -[1] Hiram Warren Jonson, congresista norteamericano famoso por haber acuñado esta frase en 1917, poco antes de que finalizara la Primera Guerra Mundial.


 

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16 de Marzo de 2006

SOMOS RAROS

"Vamos colocando a cada nuevo conocido en su compartimento, el que le corresponda según su conducta y según nuestro parecer subjetivo"

         Dicen los psicólogos, sociólogos, etólogos y otras hierbas de igual o similar especie,  que la impresión causada por una persona en otra al conocerse por primera vez, es muy difícil de sustituir. O lo que es lo mismo, si te pillan en zapatillas, con los rulos puestos y sin maquillar, por mucho que hagas después, siempre te recordarán de aquella manera en que te vieron en aquél infausto encuentro.

         Por deducción natural y sin tanto estudio ya hace años que lo descubrió y verbalizó un mozo casadero de la Valdavia quien aseguraba que le gustaban más las forasteras que las paisanas, pues a las mozas del pueblo las veía a diario realizar sus faenas provistas del mandilón, de modo que por mucho que se arreglaran el día de la fiesta siempre se le ponía entre medias la imagen cotidiana que las representaba con aquel atuendo talar del resto del año.

         Por estas razones las presentaciones suelen ser tan protocolarias, mesuradas, comedidas y reglamentarias, pues cualquier palabra inusual o gesto fuera de lo habitual será analizado por la otra parte con rigor y meticulosidad. Las fórmulas de cortesía suelen servir de cómodos y convencionales escudos defensivos ante el inevitable olfateo instintivo que compartimos con los otros animales. -¡Hola!, ¿Qué tal? -Bien ¿Y Vd.? -Mucho gusto. -Encantado de conocerle-. Ni una pista para saber más sobre ese "otro" congénere que no podremos clasificar, de momento, como inofensivo o peligroso, como amigo o enemigo, como simpático o como borde.

         Pero después de ese primer encuentro pueden sucederse otros con mayor o menor asiduidad, intensidad y duración. Y así vamos colocando a cada nuevo conocido en su compartimento, el que le corresponda según su conducta y según nuestro parecer subjetivo. Después de ésta clasificación cada contacto posterior segregará en nuestro organismo un tipo de sustancia que dependerá de la reacción que nos provoque su cercanía, podrá ser de agrado, miedo, asco, gusto, simpatía, repelencia, placer, curiosidad, interés, etc. Y a medida que nos vamos conociendo en mayor grado con otras personas estas sensaciones pueden cambiar e ir evolucionando a mejor o a peor.

         Entonces y a medida que se vayan descubriendo los defectos éstos interferirán o no en la consideración que tengamos de cada persona. Por ejemplo que un personaje se descalce mientras trabaja me podrá molestar si trabaja junto a mí,  pero si es el locutor de la radio que da las noticias me da igual dónde y cómo tenga los pies mientras me lo cuenta. Que a otro se le caiga la baba cuando bebe, es irrelevante si su relación conmigo es laboral y telefónica.

         Y así sucesivamente, lo que nos lleva a la conclusión de que a mayor confianza mayores defectos a la vista y más confiado despliegue de los mismos, con el consiguiente riesgo de: ¡Como somos amigos y ya nos conocemos, pues me aguantas!

         El trato superficial, de cortesía, de trabajo, de vecindad o de grupo social, suele ser, aunque comedido, bastante simple y sin complicaciones. Sin entrar en profundidades cualquiera es majo. Es como un vestido que ves puesto en el maniquí del escaparate, luego entras te lo pones y sales espantada y confusa. Esto mismo puede  ocurrir cuando nos conocemos más de la cuenta con algunas personas, nos horrorizamos mutuamente y nos gustaría dejar la relación unos pasitos más atrás, antes de que la confianza diera asco. ¡Y Quién sabe como van a resultar las cosas antes de que sucedan!

         Por otro lado el tiempo y las circunstancias nos cambian. Las zonas comunes se diluyen con el paso de los años. Cambiamos física y mentalmente. Por eso nuestra existencia está plagada de gentes que desfilan en procesión interminable a lo largo de nuestra vida y en niveles de mayor o menor cercanía. A medida que tenemos más historia que contar más personajes nos pueblan los recuerdos, con cada uno de ellos tuvimos en algún momento una relación personal, intransferible, inigualable, irrepetible, como lo somos nosotros mismos, singulares, rara avis".  "Periódico Carrión. 2ª Quincena, marzo 2006.

 

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12 de Marzo de 2006

LA DIFICULTAD DE SER JOVEN

 "El trago amargo que la vida nos obsequia es la vejez, la juventud es la virtud no contaminada"

         Ser joven en un país de viejos debe conllevar harta dificultad. Si la juventud es todo euforia, potencia, valor, ganas de hacer para sí y para los demás, para el mundo circundante y para todo el entorno, desempeñar estas funciones en un entorno excesivamente mayor parece realmente complicado.          El nuestro es ya un país, no vamos a decir de viejos, pero si de maduritos en cuanto al sosiego y relax de espíritu que proporcionan la edad y el bienestar. El paso de la frontera de los cuarenta años, además de comenzar a estropear los cuerpos va relajando paulatinamente los ímpetus juveniles, proporcionando la fuerza del saber, la seguridad en uno mismo, abre el camino hacia el análisis de un ecuador que  casi siempre desemboca en la conformidad con el balance conseguido, aunque sea como mecanismo de defensa ante lo obvio e inevitable, y produce esa serenidad a veces gélida que reduce las carcajadas y da otro brillo, digamos de lucidez, a la mirada. Este avance personal nos dirige en su cara opuesta hacia el inmovilismo, ese cierto grado de  cerrazón e intolerancia con los demás que nos hace conservadores con las costumbres, desconfiados con las novedades y amantes histéricos del silencio, del orden y de la cómoda rutina.

         En España somos cuarenta y cuatro millones de almas, de los que en nuestra desértica comunidad autónoma habitamos tan sólo dos millones quinientos mil. Pues bien, solamente un 37% de los castellanos leoneses tiene menos de treinta y cinco años, es decir que el 63% son mayores de esta edad, y esa proporción se percibe hasta andando por la calle.

         Para nuestros jóvenes es difícil encontrar trabajo aquí, por supuesto, pero encontrar vida y libertad no lo es menos. A los desconfiados ojos de los más viejos castellanos, los jóvenes de hoy son casi una amenaza, visten desarrapados, con peinados raros, beben, trasnochan, hacen ruido, molestan, y al oír estos comentarios una solo puede ver que traslucen una enorme dosis de envidia insana. Envidia por la juventud perdida, envidia por la libertad no disfrutada, envidia por el bienestar actual. Y entonces es cuando comienza aquella a aburrida cantinela de "En mis tiempos... éramos respetuosos, temerosos de Dios y de la autoridad, trabajábamos duro, etc..." pero se les olvida añadir la hipocresía, la falsedad y el retorcimiento que eran necesarios para sobrevivir en aquél constreñimiento de bienes materiales y de esclavitud  espiritual.      

         Pertenezco a una generación en la que los jóvenes empujábamos por el ímpetu recibido del fin de la nefasta dictadura que marcó nuestra infancia, pero también por la fuerza numérica del boom demográfico que significábamos. Tuvimos que luchar en nuestras casas y en las calles para romper aquellos ancestrales moldes de la familia patriarcal y del estado autoritario y confesional. Hablar alto, protestar, y afirmarnos para hacer valer nuestra voz en libertad. Es algo que en nuestra generación nunca olvidamos y por eso también, aún hoy, podemos comprender en la mucho más pacífica juventud de nuestros días.

         Con la hormona fluyendo a tope, con la desesperanza de una ocupación laboral futura y la propia duda de elegir carrera, profesión u oficio, ya tienen nuestros adolescentes bastantes desvelos. Dejándose la piel en contratos basura, inestables e irregulares, pan para hoy y hambre para mañana, sin poder apostar por una seguridad para formar nuevas familias, ya es demasiado lastre para los jóvenes. Si además les prohibimos respirar, les miramos recelosos casi como si fueran delincuentes y les cerramos el círculo de la alegría y de la libertad, no nos extrañe que esta tierra en breve será un triste desierto de moribundos, así esos denodados amantes del silencio, de la limpieza, del orden y de lo conocido pronto podrán terminar apaciblemente sus vidas en esas antesalas fúnebres en que se están convirtiendo estas tierras castellanas. No nos confundamos, el trago amargo que la vida nos obsequia es la vejez, la juventud es la virtud no contaminada. "Diario Palentino, 12 de marzo de 2006"   

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05 de Marzo de 2006

MUJER CON VOZ

  "En esta tierra de conformidades hay excesivos silencios, demasiadas opiniones atragantadas con temores de otros tiempos"

            Porque enseguida llega el día 8 de marzo, y de nuevo se va a celebrar el Día Internacional de la Mujer, me voy a permitir la licencia de hablar de mí misma, algo que a buen seguro no estaría mal visto en un hombre, (se llamaría "aportación de datos autobiográficos"), pero que acaso sea de dudosa corrección tratándose de una mujer ("¡Es una soberbia!"). Decían los textos conservadores, que nos hicieron tragar hasta añusgarnos, que las mujeres debíamos ser discretas, sencillas, humildes, sumisas y pasar desapercibidas, por lo que yo siempre parecí, como poco, extraterrestre.

            Nací en Palencia hace cuarenta y nueve años y desde entonces tengo memoria, creo que hasta me acuerdo de ese mismo día en que al abrir los ojos conocí a Dña Raimunda, notable profesional del parto a la que luego vería atendiendo a mi madre  en similar coyuntura cuatro veces más.

            No se si por genética, por devoción o por reacción, desde aquella fecha no he parado de dar guerra. Lo reconozco, tal cual. Así lo saben bien quienes me conocen, en mi familia, en mi casa, en mi entorno y más allá. Pero de todas mis rebeldías si alguna llevo con especial honra y orgullo es mi pelea cotidiana por la "igualdad", si bien éste término es demasiado moderno, genérico y deslavazado para mí, aún no me acostumbro, yo soy una feminista en bruto, de la vieja escuela, de las que hablábamos de machismo con rabia y presas de un desgarrador y asfixiante sentimiento de injusticia, de las que fumábamos porque nos lo prohibían y vertíamos tacos como reacción a la ñoñez cursi que se esperaba de nosotras. Mi padre, "pater" de su tiempo, lo llevó bien comprobado con cinco mujeres en casa siempre en pie de feminismo radical.

            Y mis estimados lectores se preguntarán porqué me cuento de "aquesta" guisa y qué importan a nadie mis cuitas; pero todo viene hilado a la sazón  de que algunos y/o algunas que se plantean mis reflexiones quieren saberlo para conocernos mejor, y también lo hago por los otros, los masoquistas que me leen para fustigarse un rato y pasar a contestarme a continuación, para que sufran/disfruten teniendo más datos.

            La verdad es que como mujer que le planta cara a la vida y al corsé de esta pequeña ciudad castellana me siento halagada con tanta respuesta. Doce contestaciones publicadas en éste periódico durante el último año, y todas haciendo referencia a algunas de mis cuarenta y seis colaboraciones, significa una por mes, todo un record no superado por ninguno de mis compañeros colaboradores-varones, es decir, que tengo muchos atentos lectores y lectoras. Gracias por su fidelidad.

            Sin embargo es de resaltar que por el tenso contenido de algunas de las misivas se puede deducir que entre ellos hay bastantes que no se conforman con discrepar tranquilamente con esta ¿osada? palentina, sino que después de tomarse un antiácido para leerme (¡ganas de sufrir que tienen!), se dan por aludidos, se autoproclaman e incluyen en las categorías que yo menciono y, levantando el dedito para que alguien les ponga un donuts, se identifican (con nombre de autor o de encargo) contestando por escrito para que todos sin excepción nos enteremos y tomemos nota de su enfadado testimonio público. Todo el mundo tiene derecho a opinar, por supuesto, hasta yo.

            Entre esa grey malhumorada que se deja traslucir detrás de algunos opinantes, hay quién tiene incluso a unos "encargados" intentando buscarme mamarutas del pasado, y como no encuentran nada sustancioso para hacer bandera lo acabarán componiendo a base de afeitar un huevo, por si sale algo de pelusilla y con las raspaduras poder hacer que parezca la peluca de algún fantasma inventado. El experimentado estilo de los perseguidores es siempre el mismo, desde la Inquisición no varía. Lo que más sentirán algunos es que la libertad sea igual para todas y todos.

            Todo está bien, siento una moderada sensación de satisfacción y orgullo que me retroalimenta para continuar. Si un 26% de mis reflexiones son contestadas, parece que hay bastantes motivos para pensar que lo dicho mueve algunas conciencias o al menos hace dudar, y de la duda dedujo Descartes la propia existencia, que no es poco.

            La pluma es mi valor y mi defensa, no estoy aquí ni allá, ni soy de esto ni de lo otro, soy de mí misma y a mí sola pertenezco. Voy sembrando mis semillitas que algún día florecerán, mal que les pese a algunos, o a muchos, ya se verá. De la simiente que planto solo yo conozco los frutos que nacerán, igual alguno se sorprende. La naturaleza humana es así de impredecible.

            En esta tierra de conformidades hay excesivos silencios, demasiadas opiniones atragantadas con temores de otros tiempos. Nos hemos criado entre muecas, entre gestos entrecortados y con el dedo índice atravesado en la boca desde pequeños, hemos aprendido con sangre y fuego a manifestarnos con los ojos y a base de intercalar mutismos bien administrados,  ya de último con los votos, lo demás todo es secreto.

            Por fortuna soy mujer, libre, palentina de pura cepa y con voz, tengo mucho que decir, y que contar. Pero... poco a poco, que todo se andará. "Diario Palentino, 5 de marzo de 2006

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