01 de Enero de 2007

ESTILO BAZAR CHINO

"Como buenos mercaderes ellos venden lo que los compradores demandan"

            Desde la liberación del mercado en China miles de sus habitantes se desplazan anualmente a Europa abriendo cientos de establecimientos de los conocidos con el nombre de bazares. Estos comercios, repletos y abarrotados de productos perfectamente ordenados, están causando pavor a los tradicionales comerciantes de pueblos y ciudades. Acumulan y ofertan objetos de la más variopinta idiosincrasia: cosmética, lencería, papelería, vajillas y utensilios de cocina, de hogar, jardinería, decoración, moda de vestir y calzar, y otros inimaginables.

            Como por arte de magia nos perdemos observando ese mundo inacabable de pequeñas materias llamando en silencio a un consumo compulsivo y primario de satisfacción posesiva. Cualquier cosa que buscamos acaba apareciendo en los abigarrados estantes meticulosamente colocados, sin derroches espaciales ni ubicaciones ilógicas. Como si en cada uno de estos pequeños mundos, microcosmos a escala, se hubiese trasvasado toda la filosofía existencial de un pueblo, de una cultura milenaria a pesar de las superposiciones políticas del siglo XX. Minúsculos mundos  trasluciendo las pautas sobre cómo es posible organizar millones de entes en limitado espacio y con el derecho propio de existir con su identidad propia.

            Llegan estas fechas navideñas y la decoración llamativa, luminosa y atrayente, que es distinto de atractiva, llena las portadas y escaparates de estos locales en cuyo interior y sin apenas idioma, se afanan varios aborígenes sin parar un minuto,  cumpliendo un riguroso ritual de trabajo tan sosegado como continúo; desembalaje, clasificación, colocación, orden, vigilancia e información.  Apenas vuelves a dejar en su lugar un objeto tomado para mirarlo de cerca, una mano sigilosa aparece por detrás de tu espalda para colocarlo en el lugar exacto, ni un poco más cerca, ni un poco más lejos, es la norma imperativa del respeto al espacio, para que todo quepa, para que todos puedan sobrevivir sobre la superficie de este planeta.

            Tradicionalmente la decoración navideña siempre tuvo un valor suficiente para que mereciera la pena ser guardado con esmero de un año para otro. Las delicadas y quebradizas bolas de navidad decoradas a mano, los espumillones brillantes y los lazos, las figuritas artísticas del nacimiento, todos juntos volvían a su caja del altillo del armario después de cada temporada, solo se salvaban los perecederos, es decir el musgo que se cogía en el monte y la nieve artificial cuyo efecto se conseguía espolvoreando harina fina sobre los tejados del Belén o del Árbol. Por mor de la laboriosidad china estas rutinas están pasando a la historia. Sprays, resinas y plásticos moldeados, tal vez a mano, pero en cadena, hacen cada año las delicias de adquirentes y consumidores a impulsos de las fechas de licencia en el gasto. Renovarse o morir.

            Pero la cruz antiestética, resultado de este enérgico y voluntarioso espíritu en pro del ornato navideño, hace su aparición cuando las incautas presas obnubiladas con los cientos de lucecitas en movimiento, se ven capturadas por una pasión incontenible e indescifrable. Entonces es cuando se produce: primero el "horror vaccui", después simplemente el horror, en su estado visual más puro.  Los balcones, las ventanas, las puertas, los comedores, los salones, los pasillos, cualquier habitáculo se ofrece al "coup d'oeil" como un escenario onírico en una pesadilla infantil, una visión teatralizada del espanto, una revolución luminaria. La culpa no es de los chinos, como buenos mercaderes ellos venden lo que los compradores demandan.

            Abigarradas y multicolores cortinas de chispeantes e insistentes lucecitas transmiten al observador una sensación de desasosiego, de presión, de prisa, cambian de ritmos, de colores, de formas. Algunas composiciones incluso semejan a los anuncios de los clubs de carretera. La disarmonía, el barroquismo y el exceso llegan a convertirse en lo frecuente, lo descontrolado, lo irreflexivo. Poner por poner, porque es barato, porque tengo mucho, para que se vea, para celebrarlo, con toda la buena intención, con ganas, esfuerzo plagado de buenos deseos fetichistas, como un amuleto de la suerte, esperar el año venidero preparados, agasajándolo, para que nos vaya bonito.

            El subconsciente funciona así, en versión primaria, sin complicaciones. El sentido de la belleza, de la armonía, de la estética requiere un aprendizaje, un bagaje cultural, una superestructura, pero como lo que cuenta es la intención, bienvenida la decoración. Venturoso 2007 para todos, también para los chinos. "Periódico Carrión, 1ª quincena 2007"

 

Posted by Elisa Docio at 00:00:00 | Permanent Link | Comments (2) |

31 de Diciembre de 2006

EL NUEVO AÑO Y LOS REFERENTES

 

"Cada cabo de año hacemos repaso y recordamos, como lo vienen haciendo nuestros ancestros"

            Cuando el homínido tomó conciencia de lo pequeño que era su ser frente al universo inmenso, interminable, desconocido y temible, comenzó a poner jalones en el camino para no perderse en la infinitud.

            Tal vez comenzara primero por contar y distinguir las noches y los días, como hiciera Robinsón Crusoe en su isla solitaria. Más tarde los agrupó formando unidades mayores y le salieron los meses, después, en un avance ulterior contó por años y fue cuando se dio cuenta de que su existencia era limitada, finita, terminable en cualquier momento y por cualquier circunstancia o contrariedad en su accidentado subsistir.

            Aquel temor a la soledad existencial ante lo inmenso, aquella angustia de perderse en las magnitudes del tiempo y del espacio se transmite de generación en generación, se incorporó a la genética humana y nacemos ya con esa sensación de vulnerabilidad ante lo que nos supera en tamaño y desconocimiento.

            Sobre lo ignoto siempre se cierne la sospecha de algo amenazante. El temor a no estar preparados para afrontar lo que venga nos crea cierta zozobra. A los bípedos humanos no nos gustan las sorpresas desagradables, casi podíamos decir que no nos gustan las sorpresas en general porque nos obligan a inventar, a improvisar, a crear remedios y respuestas, a abandonar la cómoda mecánica conocida y a cavilar. ¡Ojo!  la verdad es que pensar es duro, a veces hasta duele.

            Y no solamente hemos encasillado el tiempo, también el espacio. Vivimos en cajitas limitadas, entre paredes, donde guardamos nuestros tesoros mas preciados, la familia, los niños, la intimidad, la libertad de poder hacer o decir, la independencia ante la mirada de observadores extraños. Acotamos una pequeña porción de ese gigantesco universo que nos rodea y nos aislamos en él durante determinadas porciones de tiempo que tomamos del común. Lo convertimos en nuestro pequeño y particular mundo.

            Pero también nos da seguridad llamar a las cosas por su nombre, poner coto a lo desconocido identificándolo, nombres para las personas, para las cosas, para profesiones u oficios, para lugares, para tiempos de ocupación en trabajo, ocio o descanso. Cuantos mas datos fijos consten en nuestros archivos cerebrales más seguridad (y acaso mas aburrimiento), menos sorpresas, todo controlado.

            Tal vez a causa de ese afán delimitador del entorno es por lo que cada cabo de año hacemos repaso y recordamos, como lo vienen haciendo nuestros ancestros. A fin de cuentas y nunca mejor dicho, nuestra vida se va convirtiendo en una sucesión de balances contables de fin de año. Rememoramos lo que hicimos en el anterior e incluso antes, y nos proponemos nuevos logros, metas y objetivos para mejorar, a nuestro modo de ver particular, la existencia que nos ha tocado en el sorteo ilógico e irracional que nunca comprenderemos.

            El recurso a la salud, como bastión último del conformismo acomodado del bienestar, comienza el día en que no nos toca la lotería y termina cuando los reyes magos de oriente se vuelven a convertir en un montón de objetos que quieren transmitirte los buenos deseos del que los adquiere para ti, pero se acaban transformando en un problema de alojamiento espacial y sobresaturación material.

            Todos queremos que nos quieran, de hecho es lo que más queremos, pero esta manera tan tangible de demostrarlo en la que hemos degenerado, además de ansiedad produce cargo de conciencia, la voz interior nos dice al oído: - no quiero nada, no traigas, no necesito, tengo de todo, no me regales y quiéreme- porque en realidad lo que nos hace falta es simplificar nuestra vida, deshacernos de tantos objetos esclavizantes, compramos más armarios para acumular más cosas, acopiamos, almacenamos, recolectamos y guardamos multitud de enseres que luego nunca sabemos encontrar cuando viene al caso tenerlos.

             Y bajo el cuño de tratarse de un recuerdo sentimental olvidamos las valiosas palabras, la mirada y los gestos de cariño de quienes lo depositaron en nuestras manos. Sustituimos el valor del sentimiento por el fetiche.

            La ventaja de guardar en el memoria la sensación de ser queridos es mucho más útil que cualquier objeto, no ocupa lugar y viaja con nosotros sin exceder el peso. Feliz fin de año y que el balance nos salga positivo. "Diario Palentino, 31 de diciembre de 2006"

Posted by Elisa Docio at 00:00:00 | Permanent Link | Comments (1) |

24 de Diciembre de 2006

NAVIDADES INFANTILES

"A golpe de demanda infantil, que es la que más manda en estas fechas"

            Qué duda cabe que las fiestas navideñas están especialmente diseñadas para los niños. Son las mentes infantiles quienes más aprovechan estas jornadas de ilusión multicolor y multideseo. El impacto visual de los anuncios, de los escaparates, de las luces de la ciudad, estimulan la imaginación de un mundo mágico recreado en la mentes infantiles que no conocen límites, por eso son capaces de proyectar pensamientos, argumentos e imágenes verdaderamente geniales.

            Los cuentos navideños que nos contaban antaño logaño para tenernos quietos un rato en el cuarto de estar, hoy se han transformado en juegos de videoconsola, películas en DVD y otros artilugios inventados por la moderna ingeniería del siglo XXI funcionando a golpe de demanda infantil que es la que más manda en estas fechas.

            Sólo un pero, el fomento de la violencia a través de los juegos. Los tiernos y plásticos cerebros de los cachorros humanos, son como esponjas absorbentes de todo lo que se les pone por delante, por eso las sectas con programa de futuro a largo plazo se encargan de la "formación" de los pequeños con el fin de garantizarse un ejército bien doblegado de seguidores sumisos. Pero como eso es harina de otro costal dejémoslo para otro rato.

            Como siempre los expertos estudiosos del tema no se ponen de acuerdo y como siempre hay tres corrientes, los que dicen que cualquiera tiempo pasado fue mejor y que la escasez de medios materiales estimulaba en mayor medida la imaginación, los contrarios que alegan que cuantos más medios se pongan a disposición del bebé más inteligencia desarrollan, y los eclécticos terciadores y transigentes que resumen un poco de cada tendencia.

            En cualquier caso e "in extremis" ya no se trata sólo de la inteligencia como una cualidad aislada, sino del bienestar general cotidiano, pues seguro que en alguna medida sigue vigente aquél macabro refrán asegurando que "el hambre agudiza el ingenio", el ingenio ¿para qué? ¿Para buscar de comer como el Lazarillo?, no es suficiente, eso no es bienestar, sobre todo cuando se mantiene en el límite de que su carencia afecte al alimento neuronal, como vemos a diario en los documentales de las ONGs.

            Y es que está claro que hoy día las distancias sociales ya no lo son en la misma sociedad  de un determinado país, sino que tienen diferente ubicación geográfica, hay países muy ricos y países muy pobres. En los ricos un nivel mínimo de bienestar individual es lo normal, es la generalidad, y a quien no llega a ese mínimo nivel general  se le atiende en base al principio de solidaridad en aplicación de la justicia social. En los países pobres (los pobres no son los países propiamente sino sus dirigentes y el capitalismo extranjero que explotan injustamente sus riquezas)  hay un grupo reducido de la clase privilegiada acumulando en sus manos increíbles fortunas que no reparten ni comparten con sus auténticos dueños naturales: todos los demás habitantes.

            Y en el marco de esta injusticia social mundial no se pueden hacer comparaciones de lugar en cuanto a celebración de estas fiestas navideñas. El objeto de ilusión y de deseo en la imaginación de las tiernas mentes infantiles no es el mismo. Mientras nuestros niños, los del rico hemisferio norte del planeta,  más que soñar casi exigen su tercera videoconsola o su cuarto ordenador, dos tercios de la infancia del mundo apenas si sueñan con cautela poder tener un huevo duro para cenar en Nochebuena.

            Ahora son esos, mas que cuentos pesadillas de navidad, que nos encuentran tiernos y sensibles, porque vemos disfrutar a los pequeños de las familias sacando las bolitas de su envoltorio, colocando los pastores junto al fuego, recogiendo piedritas en el campo para crear ese pequeño universo que se deja mandar. Se erigen, con su alto grado de autoestima, en pequeños tiranos disponiendo el destino de la figuritas cada día, reyes magos que avanzan hacia el portal, lavanderas, herreros y artesanos que hacen incansablemente su tarea, espumillones que cuelgan por todos lados.  

            Las navidades están diseñadas especialmente para los niños, pero para todos los niños, y mientras no haya reparto justo no habrá paz en el mundo. ¡Felices Fiestas! "Diario Palentino, 24 de diciembre 2006"

Posted by Elisa Docio at 00:00:00 | Permanent Link | Comments (0) |

17 de Diciembre de 2006

MENSAJES NAVIDEÑOS

  "Se oyen voces hundidas en profundos lamentos sobre la pérdida del sentido espiritual originario del calendario"

            En muchas ocasiones se dijo que las navidades son para los niños, porque los niños son quienes más disfrutan el mundo de fantasía, los dulces, la brillante decoración y los regalos. Cuando somos adolescentes y jóvenes, la nochevieja supone un extra de permiso de juerga y nocturnidad con la peña. Cuando adultos los regalos y preparativos nos ocupan el pensamiento durante unos días, tan fríos en nuestra tierra, que es mejor pasarlos preparando menús y regalos que haciendo zapping y bostezando.

            Todos los años por estas fechas se oyen voces hundidas en profundos lamentos sobre la pérdida del sentido espiritual originario del calendario, dicen que hemos transformado el adviento en vía libre para un desatado y materializado tiempo de sumo consumo. El famoso "vuelve a casa, vuelve por navidad" ya no tiene el alcance lacrimógeno que tenía, entre otras cosas porque la comunicación en las distancias del mundo ya no son obstáculo para estar cerca hablando, viéndose, sabiéndose a diario, cada tarde, cada noche, todos los días. Por otro lado crece la demanda de los famosos destinos turísticos para pasar estos días fuera de casa, en algún balneario, en la nieve, o en lejanas y cálidas costas donde la navidad junto a una playa tropical tiene más bien sabor a piña y a guayaba que a tejados nevados y llorosas zambombas.

            Afortunadamente los tiempos cambian, ninguna sociedad es estable ni permanente. Es una suerte que la tele haya de dejado de proyectarnos todos los años aquellas pelis que se repetían inmisericordemente y de las que ya nos sabíamos hasta los diálogos y escenas que venían a continuación; Mujercitas, Patines de Oro, La Guerra de los Botones, y otros similares que proyectaban relatos intimistas y lacrimógenos en los que casi siempre había escasez, niños pobres sin regalos ni leña para las chimeneas del hogar, se moría el padre o la madre o el amigo o el perro. Las lágrimas nos desbordaban a borbotones por las mejillas hasta perderse entre los dibujos del pijama de franela estampada.

            El Belén, los villancicos, el mantel de los domingos y la vajilla buena completaban la parafernalia navideña. Nuestras madres cocinaban, felices, toda la tarde para agasajar a sus polluelos, familiares antecesores y colaterales. El grado de consumo era el mismo solo que adaptado a los tiempos. Lo cierto es que los niños éramos, como ahora los son, los protagonistas principales.

            Es cierto que nos estamos materializando, pero no solamente en esta fechas sino todo el año. El dinero y las posesiones materiales han ganado terreno a toda otra forma de ambición, de vida o de pensamiento. Poderoso caballero que da y quita todo lo que nuestra civilización aprecia y valora. Pero el mensaje vuelve a ser mismo, es y parece que será siempre el mismo o tal vez aún empeorado: niños con hambre, explotados física y sexualmente, deudas exteriores atosigantes, gobernantes corruptos que dan un paso por encima de los cadáveres infantiles abandonados en la calles de las ciudades y los campos, medicamentos de salvación inalcanzables por su precio abusivo y exorbitado. Mafias, patentes, multinacionales, globalización desequilibrada, la balanza del mundo tiene el fiel atrofiado, el dinero procura el bienestar pero el saco del avaro nunca se llena y lo que debiera estar en un lugar y con un destino está derrochado o acumulado en manos de insaciables que no miran a su lado.

            Las navidades son y siempre han sido sobre todo para los niños, y nos acordamos de ellos con ternura, y los documentales se ocupan de ponernos delante de los ojos niños de las calles, niños mineros, niñas canjeadas por lavadoras automáticas en lugares donde no hay ni tan siquiera electricidad para enchufarlas, niños abandonados, maltratados, niños soldados, niños y niñas en talleres de manualidades a razón de once horas diarias, niños intoxicados por el tinte de los telares de las alfombras que confeccionan, niños utilizados en todas las formas posibles e inimaginables de explotación humana, niños con ilusiones y candidez de niños que siempre vienen bien para ser utilizados como escudos humanos.  

         Ahora que acabo este reflexivo alegato, en mi buzón de correo me encuentro la felicitación navideña de un partido político de Palencia, en su mensaje se contamina, interesadamente y sin ningún pudor, la carta de Carlos a los Reyes Magos. Para algunos nunca hay tregua, ni para con la infancia. Se me vuelven a caer las lágrimas, como cuando era pequeña. ¡Felices Fiestas! "Diario Palentino, 17 de diciembre de 2006"    

Posted by Elisa Docio at 00:00:00 | Permanent Link | Comments (0) |

10 de Diciembre de 2006

ANTE EL ESPEJO

  "Ser conservador es tan respetable como ser progresista y viceversa, siempre que se sea demócrata"

               Para sobrevivir en este complejo mundo hemos desarrollado tantas habilidades que a veces nos parece imposible reconocernos. Aplicar el consejo del sabio Píndaro que recomendaba conocerse a si mismo es poco menos que imposible en los tiempos que corren. El espejo nos suele devolver la imagen que hemos cultivado con esmero y dedicación. Gimnasia, masajes, peluquería, belleza y otros cuidadosos  aliños, además de muecas, gestos y respuestas perfectamente estudiados, nos envuelven en una nube de adorno que nada tiene que ver con lo que seríamos al natural. Hoy en día somos más bien lo que deseamos parecer, lo que queremos que los demás vean en nosotros, somos una proyección, una apariencia, como el bello sarcófago con la momia podrida en su interior. Somos la más contundente incoherencia de la creación.

               Y como del dicho al hecho hay mucho trecho, ningún ámbito se libra de esta distancia. La publicidad es el traje y adorno de la buena venta. Sirve para cualquier producto, material o inmaterial, desde comestibles hasta ideologías,  y utiliza cualquier soporte que pueda transmitir mensajes mediante imágenes y palabras, a veces y en círculos más reducidos puede incluir olores y sabores, como en el caso de las catas y degustaciones.

               Pero el problema se plantea en que toda esta aparente rapidez y fugacidad de los acontecimientos queda siempre reflejada en un archivo. Nuestra conducta, la propaganda, las declaraciones públicas, todo  parece tan volátil como el momento del anuncio, o de la transmisión del telediario o del periódico diario que se va la papelera del reciclado para volver al mundo en otro formato. Sin embargo siempre queda una memoria natural o artificial que lo conserva y recuerda cuando más falta hace o cuando más estorba. En esa relación entre lo que ocurrió y lo que ocurre se plantea la coherencia como virtud o como defecto insoslayable.

                 Ya no vale cruzar los dedos a la espalda para eximir de pecado la mentirijilla infantil, ya no vale decir que desaparecieron los archivos, todo está guardado, archivado y escrito, en cualquier momento nos pueden sacar un espejo y hacernos ver como fuimos, lo que hicimos, lo que manifestamos, y contrastarlo con lo que somos, hacemos, manifestamos y decimos. El tiempo hace cambiar a las personas y a las cosas, pero en una evolución de causa comprensible. Nadie conserva su candidez infantil ni su ingenuidad juvenil, la vida enseña, ¡ya lo creo!, pero un arrepentimiento de ciento ochenta grados no es frecuente, conllevaría la negación de sí mismo, de la pura esencia, sería un ejemplo de incoherencia suma, absoluta e inexplicable que precisaría un largo y complejo reciclado del nuevo ser recién parido.

               Tal es la situación de impás en que se encuentra el Partido Popular. Fue quien era y viene de donde viene, tuvo durante muchos años la ocasión y oportunidad de constituirse en una alternativa válida y constitucional en la democracia española, de hecho es el segundo partido mayoritario avocado a ser alternativa de gobierno, uno de los dos grandes. Se portó adecuadamente en La Transición, nadie lo niega. Hizo su papel de oposición con responsabilidad, salvo detalles. Pero llegó el tiempo de gobernar y para su desgracia se le dispararon los egos que llevaba larvados dentro. Los arrivistas ansiosos de ejercer un poder, ante todo personalísimo, desplazaron a los respetables conservadores, las voces de los radicales tomaron las riendas en el mensaje y en los hechos, se comenzó a tomar las decisiones de gobierno a base de puñetazo en la mesa y porque sí, llevaron a los españoles a una guerra tan ajena como interminable que muestra su espejo cada día en las noticias, que tuvo como consecuencia un atentado que abrió una gran herida interna, llaga que siguen azuzando y contaminando para que nunca cicatrice y se olvide bajo el hedor su culpable origen.

               Para más ilustración, llegado el momento de la paz, de la ansiada paz interna tampoco están de acuerdo, ¡Cómo podían estarlo! Un discurso belicoso de mensaje conflictivo tanto en contenido como en forma, no puede decir que sí al final del terrorismo. Pero sobre todo porque si fuera cierto y se llegara al final después del complicado camino, esto supondría un descalabro aún mayor para la ya macabra imagen que los ciudadanos demócratas convencidos y comprometidos se están haciendo de esa gran formación política que defrauda las propias expectativas de los conservadores moderados y congruentes con la convivencia pacífica.

               Dicen los ultras que no está de moda decir que se es de derechas, de nuevo un error de información, ser conservador es tan respetable como ser progresista y v.c., siempre que se sea demócrata y se acepte y observe el juego participativo establecido por la constitución y las leyes, lo que no está de moda, ni esperamos que lo vuelva a estar nunca, es ser ultra, esa "moda" solo existe cuando gobierna un partido único, totalitario y dictatorial que entierra a la democracia en fosas comunes bajo juicios sumarísimos.

               El desequilibrio interno de la derecha española ya tiene su reflejo y crítica hasta en la prensa de derechas extranjera que siempre la defendió. La denominada por sus voceros nacionales "guerra de los videos", hasta en la utilización de los términos han de ser belicistas, no es más que el gesto del espejo: - toma y mírate-, - ¿No te gustas?, pues no reniegues de ti ni cruces los dedos para mentir, simplemente reflexiona y adopta una posición coherente, vela por lo que todos los españoles queremos: la paz, simplemente, sin egos-. "Diario Palentino, 10 de diciembre de 2006"

Posted by Elisa Docio at 00:00:00 | Permanent Link | Comments (3) |

03 de Diciembre de 2006

ALIMENTO INMATERIAL

  Inducción, seducción y abducción son las tres fases consecutivas de la estrategia que están utilizando los ultra conservadores de éste país

            Si observamos con detenimiento cualquier informativo de actualidad sea cual sea su formato, escrito, visual, oral o digital, podremos ver la distribución espacial y temporal del contenido de las noticias. Política y deportes se llevan la palma, seguido de cerca por economía, y después otras "cosillas" como cultura, sociedad, tecnología y curiosidades varias.

            La cháchara vecinera que practicamos con toda naturalidad en el barrio, en los desplazamientos, en la peluquería o con los compañeros de trabajo  ha sido siempre una forma de higiene mental, porque permite comunicarnos sin comprometernos y sin embargo mantener nuestra relación social con un alto grado de superficialidad no contaminante.

            Deportes, moda, cotilleos y habladurías suplen cómodamente el tener que contarse o contar sobre los demás.  Lo que hicimos, tenemos o en qué estado de ánimo o salud nos encontramos también son temas tan inocuos y manejables como socorridos 

            En pocas conversaciones de esquina llegan a tratarse temas con atisbos de rigor y seriedad, últimamente cada vez en menor medida. Hasta hace muy poco tiempo pararse a analizar con cierta quietud y reflexión el tema político candente del día era para algunas personas una habitualidad; análisis improvisados, someros, sin excesos ni acaloramiento. Esta o aquella noticia de la mañana radiada o escrita era desmenuzada, dialogada, y contrastada con toda naturalidad por los interlocutores del matutino café diario.

            Por desgracia hoy también esta ingenua, improvisada e inofensiva cháchara se va viendo amenaza por los rigores del radicalismo "in extremis". Contaré para muestra una anécdota que me ocurrió recientemente con una, no me atrevo ya a decir "amiga" no sea que la ofenda, diré de momento "conocida" hasta contrastar con ella en persona el grado de nuestra antigua relación. Pues bien, me acerqué a besarla de saludo y al decirme: - ten cuidado tengo gripe-, respondí en tono de broma:- No me importa, mientras no me contagies el conservadurismo-, ¡Para que quieres más! fue como si hubiese quitado de pronto la espoleta de una granada, estalló en airados comentarios diciéndome:- vosotros los socialistas que pactáis con los asesinos...- etc. etc. etc. por supuesto ni qué decir tiene que mi relación con ella no va a cambiar, tal vez no vaya a más, tampoco a menos, después de todo hay personas mas susceptibles de inducción que otras.

            De momento ya van consiguiendo hundir a los ciudadanos de a pie en los dos extremos, o en un temeroso silencio o en una  enervada crispación. Determinados temas son encasillados en el subconsciente ciudadano con el cartel de incomentables, si se quiere tener la fiesta en paz. Cualquier mera observación o enunciado puede convertirse en una guerra dialéctica abierta y descontrolada llegando en ocasiones a rebasar los propios límites del respeto a la persona del otro interlocutor.

            Ese es el mensaje violento de todo aspirante al autoritarismo, convertir masivamente a ciudadanos en perros de presa dispuestos en todo momento a defender, por incomprensibles e irracionales que sean, los argumentos del amo. Para las mentes sencillas siempre fue mucho más fácil comprender mensajes claros, contundentes, directos y radicales que los complejos y entreverados que reflejan con más aproximación la realidad y dificultad de las cosas. En la naturaleza no existe ni el blanco ni el negro, todo son gamas que desarrollan el catálogo del arco iris.

            Debemos esmerarnos en intentar leer entre líneas y a largo plazo cada noticia diaria. No podemos bajar la guardia, nuestra integridad democrática está en juego, por supuesto también la esperanza de paz para este país. "Diario Palentino, 3 de diciembre de 2006"        

Posted by Elisa Docio at 00:00:00 | Permanent Link | Comments (0) |