A QUEMARROPA
"La derecha española mas radical rompe la baraja cuando no se juega según su capricho. El interés general queda relegado al ansia insuperable de poder"
Aunque la historia es imparable y sigue su curso siempre, cada etapa evoluciona con distinta intensidad. Hoy por hoy, la nuestra no es ya una época de grandes cambios históricos para Europa; la economía, la población, la naturaleza, todo el medio humano de estas latitudes goza de cierta estabilidad, no estatismo por supuesto pero tampoco se atisba ninguna amenaza de modificaciones radicales ni rápidas del sistema en que vivimos.
Si partimos de que Europa ya tuvo sus siglos de las revoluciones, de la formación de los estados y de las actuales estructuras sociales, económicas y políticas, podemos decidir que no estamos en riesgo de quiebra de nada, ni de fractura de nada, ni de hecatombe alguna, luego no caben los excesivos aspavientos. Mas que nada porque nadie se los cree.
Las estrategias racionalizadas y pulcramente premeditadas de la derecha más radical española para desgastar al actual gobierno, elegido por las mayorías en las urnas, no consigue más que proyectar en oscuridad imaginaria, sombras chinescas que amagan grandes fieras y dragones de cuento, increíbles fantasmagorías procedentes de manos peladas que diluyen su silueta al reflejarse sobre un fondo de crecimiento económico, de estabilidad social, de nivel cultural y de mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, quienes en su bienestar se muestran aburridos de la ya excesiva politización del aire.
Aquellos recientes gobiernos pasados, que demostraron su incapacidad más absoluta para resolver problemas de cualquier entidad, muestran ahora una prisa tremenda en que sus sucesores tapen pronto los agujeros negros de las carencias que dejaron sobre la mesa desmoralizados y convencidos de que eran irresolubles, porque percatarse y tomar conciencia de la propia ineptitud lesiona bastante la autoestima, es mejor desviar la atención, tirar la piedra para romper el cristal del vecino, patear en el parlamento y distraer.
Las cosechas solo se ven pasado un tiempo desde la siembra. Y ahora que se empiezan a cosechar cifras y consecuencias, a la derecha se le olvida que Rajoy fue Ministro de Educación, que los españoles le dan la peor nota que al más suspenso de los actuales ministros del gobierno, que el chapapote del Prestige aún está presente en la feria del marisco de O Grove, que los escándalos de la guerra de Irak se dejan ver cada día, que las víctimas del terrorismo también son las del 11 M, que tampoco ellos lograron acabar con ETA, que malvendieron a sus amigos personales las empresas públicas, como Telefónica, y otros escándalos financieros de considerable envergadura, que organizaron bodas privadas con honores reales a costa de los impuestos de los ciudadanos, que dieron la espalda a Europa, a África y América Latina para arrojarnos como títeres en los brazos del emperador cow-boy, y que no quieren que se revuelva la historia porque corren mucho riesgo de que les salpique la mierda que dejaron en ella y que con tanto esmero y dinero público se han ocupado en ocultar y deformar.
Pero la gente de la derecha más integrista e irracional de este país es la misma de siempre, es la desestabilizadora, la belicosa, la que desprecia los resultados de las elecciones cuando las pierde y utiliza la democracia como un pañuelo de mocos. Y sin embargo, y haciendo alarde de esa incoherencia que le es connatural, enseguida aprenden el camino de hacer uso y abuso de los logros y conquistas de los gobiernos progresistas en pro de la libertad, protestan a quemarropa pero luego corren a divorciarse para cambiar de pareja, no dudan en abortar si en la amiocentésis les sale un cromosoma díscolo, se les llena la boca defendiendo hasta la rabia una constitución que no votaron, hacen propias las leyes y medidas de igualdad de género cuando rechazaron de plano su debate mientras gobernaban por no considerarlas necesarias ni urgentes, corren que se matan a por una pensión de invalidez a poco que les duela la espalda, se manifiestan cada fin de semana portando pancartas con los palos que han dado y ordenado dar a los manifestantes tan solo por gritar amnistía y libertad.
La derecha española mas radical rompe la baraja cuando no se juega según su capricho. Da igual que haya leyes previas, procedimientos reguladores y normas, el interés general queda relegado al ansia insuperable de poder político y económico. Cuando pierden se lo saltan todo, se colocan la armadura de la ira descontrolada y disparan a quemarropa, alguien caerá. Diario Palentino, 27 de noviembre de 2005



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Tiene razon!
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